Orinoquia

Orinoquia, Volumen 9, Número 1, p. 19-29, 2005. ISSN electrónico 2011-2629. ISSN impreso 0121-3709.

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ARTÍCULO ORIGINAL

Representaciones sociales del trabajo infantil

Social representations of the infantile work

HERNÁNDEZ PÁEZ, R.F.1; PEÑA HERNÁNDEZ, A.C.2; RUBIANO MESA, Y. L.3

1 Enfermera Magister en Desarrollo Educativo y Social;

2 Enfermera Magister en Desarrollo Educativo y Social;

3Magister en Enfermería con Énfasis en Salud Familiar

(Profesoras Escuela de Enfermería, Facultad Ciencias de la Salud, Unillanos, Villavicencio (Meta, Colombia) Recibido: 15/12/2004 • Aprobado: 10/05/2005

RESUMEN

Este estudio se acerca a la problemática del Trabajo Infantil, a partir de las Representaciones Sociales de menores trabajadores y de sus empleadores, en la experiencia cotidiana del Trabajo. Toma una población de niños en edades de 6-12 años y a sus empleadores (padres de familia), con el fin de profundizar en el conocimiento de las condiciones en las que se desarrolla el fenómeno del trabajo infantil, desde la perspectiva de los actores involucrados. La metodología utilizada consistió en describir e interpretar las Representaciones Sociales de niños trabajadores y empleadores sobre sus vivencias en la experiencia del trabajo; utilizó entrevistas semiestructuradas, la observación y el desarrollo de talleres lúdicos para la obtención de la información. El estudio se enmarcó dentro del conocimiento de los derechos de los menores y determinó a partir del discurso de niños y empleadores, las siguientes categorías de análisis: visión socio- económica y cultural del trabajo infantil; valores del trabajo infantil; riesgos del trabajo infantil y conocimiento y ejercicio de los derechos de los menores.

Los resultados corroboran las altas exigencias del trabajo para los niños, y evidencian como la cultura de estas familias, acepta esta forma de vida, argumentada en la necesidad de formar niños responsables desde edades tempranas, señala como la falta de oportunidades obliga a que este fenómeno se perpetúe, en medio del desconocimiento de los derechos humanos. Esta situación lleva a proponer nuevas reflexiones sobre las formas de intervención de las instituciones protectoras de la niñez y a definir mecanismos de protección integrales y responsables que rompan el círculo de la pobreza, mejorando la visión de los derechos humanos y la importancia de su ejercicio, a través de procesos educativos y de apoyo intersectorial con la población afectada.

Finalmente, se hace decisivo enfocar la naturaleza del problema del trabajo infantil, para mejorar las condiciones de manera urgente, ya que la erradicación del fenómeno aún está distante, dada la situación de pobreza.

PALABRAS CLAVE: Menor Trabajador, Representaciones Sociales, Derechos Humanos, Riesgos del Trabajo Infantil.

ABSTRACT

This social study comes closer to the children work problem, from the Social Representations of the small workers and their employers at the daily work experience. This study takes a group of children from six to twelve ages and their employers (parents), in order to deep in the knowledge of the conditions where this phenomenon is taking place. Also, to be objective of the same one, from the perspective of the involved actors.

The descriptive and interpretive methodology of the Social Representations of children and employers about their lives and their work experience, is carried out to obtain the information, through the semi structured interview, the observation and workshops. This information is framed into the knowledge of the boy´s rights and it is determined from the speech of children and employers.

The following categories of analysis: social economical and cultural children work vision, values, risks and knowledge and practice of children´s rights, allow to go deep in the analysis of this phenomena.

Most of the results corroborate the high demands of the children‘s work and they give enough evidence of how the culture accepts this life style that it is argued, upon the necessity of forming responsible children from early ages. Furthermore, it point out the lack of opportunities making up the perpetuity of the phenomenon amid the lack of knowledge of the human rights. This situations make us to propose new reflections on the way childhood institutions intervene and help this children and their families, defines integral and effective protection mechanisms that break down the poverty circles, improve the vision of the human rights and its importance thorough educational processes and multisectorial intervention.

Finally, is important to focus on the nature of the real problem, which does not allow its complete eradication so the urgently matter is to improve the conditions where this permanent poverty problem is developed.

Key words: children workers, social representations, human rights, children workers risks.

INTRODUCCIÓN

En Colombia el 25% de niños menores de 14 años trabajan en ventas de productos menores (Salazar,1996). Cifra aterradora y solo se refiere a niños que trabajan en ventas, dada la difícil situación socio-económica del país, que muestra desigualdades extremas y violencia social. Desde esta óptica y dentro del marco de los derechos humanos, la Universidad de los Llanos en convenio con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, han propuesto la profundización en el conocimiento de los aspectos cualitativos del Trabajo Infantil, a través del reconocimiento de las Representaciones Sociales de los actores involucrados en esta problemática, los menores trabajadores y sus empleadores, en una zona de la ciudad de Villavicencio.

Así, con el fin de responder al conocimiento de las condiciones particulares del Trabajo Infantil se propone develar su significado, desde la experiencia personal de los actores involucrados en este fenómeno social, enmarcando la vivencia de los sujetos, en su conocimiento de los derechos humanos, particularmente los de la niñez.

Se presenta una descripción del contexto particular de los sujetos de estudio, y el análisis de categorías resultado del discurso de los actores comprometidos (condición socio–económica y cultural; valores; riesgos y saber y ejercicio de los derechos humanos), que facilitaron objetivar la vivencia del Trabajo Infantil y confrontarla con los fundamentos teóricos existentes.

MATERIALES Y MÉTODOS

Estudio de tipo descriptivo interpretativo que siguió la metodología fenomenológica para acercarse al conocimiento del significado de ser menor trabajador y empleador de menores a través de la representación social que sobre el Trabajo Infantil, tienen los actores que vivencian el fenómeno.

La población sujeta a estudio estuvo constituida por 30 menores trabajadores (niños y niñas de 6-12 años), y sus padres, quienes resultaron ser sus empleadores, madres cabeza de hogar, en un 40%. Las familias viven en la rivera del río Guatiquia, pertenecen al estrato social bajo y trabajan en la Plaza de Mercado San Isidro, ubicada en el centro de la Ciudad.

Para la recolección de la información se utilizó, la observación y el registro de la práctica cotidiana de los menores trabajadores en el lugar del trabajo, de donde se define la territorialidad, clase de trabajo que realizan, riesgos e interrelaciones sociales de los actores involucrados en el trabajo infantil. Igualmente se hizo la observación y el registro de los empleadores de menores trabajadores en su relación con los menores trabajadores, observación que es utilizada como contexto del discurso que expresa la población sujeto de estudio.

Se utilizaron además, entrevistas semiestructuradas, individuales que sirvieron para hacer inteligible el significado y las percepciones del mundo social de los menores y empleadores en relación con el trabajo Infantil. Con los menores trabajadores, se desarrollaron 3 talleres de expresión por grupo, se conformaron tres grupos, los grupos de niños estuvieron integrados por 8- 10 y 12 miembros. Los talleres de expresión basados en procesos lúdicos, incluyeron el dibujo de su vida cotidiana en el trabajo, el ejercicio del socio-drama para expresar los conocimientos sobre sus derechos y, el juego de roles en el trabajo, entre otras actividades. Estos talleres permitieron complementar la información acerca de la experiencia del trabajo infantil. Las entrevistas y los talleres fueron antecedidos por una visita domiciliaria, que facilitó el reconocimiento y la sensibilización de los actores del trabajo infantil para la participación de los mismos, en el estudio de la problemática.

En la interpretación de las Representaciones Sociales de los menores trabajadores, se tuvo en cuenta la edad, etapa preadolescente, en donde las Representaciones Sociales en gran medida están sujetas a la visión del mundo que reciben de sus padres, adultos cercanos, compañeros, amigos, además de las experiencias vividas, que los van aproximando a su propia interpretación del mundo, más real, más madura y significativa.

La información trascrita permitió extraer los enunciados significativos, que se organizaron por categorías para la descripción del fenómeno en estudio, su interpretación y análisis. La descripción elaborada se confrontó y validó con los participantes del estudio, quienes dieron reconocimiento y validez de lo descrito.

En relación con los aspectos éticos, durante el proceso investigativo se tuvo en cuenta la participación voluntaria de los sujetos, y se solicitó el consentimiento informado de padres o tutores (empleadores) de los menores. La información recolectada tiene un carácter confidencial, y no revela la identidad de los sujetos que participaron.

A continuación se conceptúan los términos centrales que contribuyen a fundamentar el análisis del estudio, basado en experiencias ya avanzadas por otros.

Trabajo Infantil: El trabajo infantil es una realidad cotidiana, generalizada y aceptada, propiciada por la pobreza y la marginalidad que vive el 64.3% según C. General de la República (2003) y 51.8% D.N.P.2003 de la población colombiana y que obliga a la participación en el ingreso familiar de los diferentes miembros del hogar. Explotación de la pobreza porque los empleadores hacen la oferta de trabajo a los hijos(as) de padres pobres y/o desempleados ya que los menores de edad constituyen “mano de obra barata”. Cuanto más riesgoso es el trabajo, es mayor la probabilidad de que lo ejerzan los más pobres, las minorías étnicas y quienes carecen de educación. (Defensoría del Pueblo. Ministerio Público. República de Colombia. Trabajo Infantil. La Niñez y sus Derechos. Boletín No 3 Santa Fe de Bogotá. D. C., 1998).

Riesgos del Trabajo Infantil. Según UNICEF (1997), la repercusión del trabajo infantil sobre el desarrollo del niño afecta negativamente los siguientes aspectos:

• Desarrollo físico que abarca la salud, la coordinación, la resistencia, la visión y la audición.

• Desarrollo cognitivo que abarca la alfabetización, el cálculo numérico y la adquisición de conocimientos necesarios para la vida ordinaria.

• Desarrollo emocional que abarca la autoestima, la afectividad familiar y los sentimientos de aceptación y de amor.

• Desarrollo social y moral que comprende el sentido de identidad grupal, la habilidad de cooperar con otros y la capacidad de distinguir el bien del mal.

Representaciones Sociales: Herramientas de conocimiento social, en las que el “conocimiento” se define en forma amplia no solo como información factual sino como sistemas de creencias compartidas, son una forma de interpretar y pensar la realidad cotidiana. (Jodelet,2000). La representación social permite a los individuos orientarse en su entorno social y material y dominarlo. A partir de las ideas y actuaciones de las personas, las representaciones sociales tienen una doble función: hacer que lo extraño resulte familiar y lo invisible perceptible.(Moscovisci,1984).

Derechos Humanos: Código de conducta hoy universal y públicamente aceptado, aún por parte de quienes en la práctica lo violan, es el conjunto de principios, valores y prescripciones cuya vigencia marca la frontera entre la civilización y la barbarie, entre la democracia y el totalitarismo, entre las condiciones de vida digna del hombre y las que no corresponden a su excelencia y a su rango. Surgen de la dimensión jurídica natural de la persona. Por ello son universales. Por ello pertenecen a todo individuo de la especie humana desde el primer momento de su vida, independiente de sus condiciones y calidades singulares (Madrid–Malo Garizábal M.,1996).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Micro-contexto, Territorialidad y Fronteras

Se describe a continuación, el sitio de trabajo, barrio donde habitan y las condiciones ambientales y sociales de los sujetos de estudio, participes en la problemática del Trabajo Infantil.

La Plaza San Isidro, ubicada en el sector centro de la ciudad, es el sitio ideal, por su cercanía, para que las personas de bajos recursos que viven en el barrio Brisas del Guatiquía, busquen formas de trabajo, como la venta de verduras, frutas , hortalizas, etc. La zona de trabajo de estas familias es un sitio no apropiado para la salud, debido a que se observan aguas estancadas, desechos de papel, plástico, madera, residuos de pescadería y verduras en descomposición y las instalaciones físicas, no son apropiadas para la venta de víveres y cárnicos, porque no cumplen con todas las normas de higiene.

Por otra parte, el barrio donde habitan los niños trabajadores y sus familias, se encuentra ubicado en la rivera del río Guatiquía, donde muchos niños permanecen en las calles y viven en condiciones de pobreza. En relación a las viviendas se observa hacinamiento, presencia de animales dispersos en las casas (pollos, perros, gatos), se encuentra también, la presencia de zancudos y moscas y el ambiente natural es alterado por el olor que expiden las porquerizas cercanas a las viviendas. La iluminación de las calles del vecindario es escasa y éstas no están completamente pavimentadas. En el barrio casi no transitan carros, por la inseguridad social que se vivencia (atracos, drogadicción, amenazas, etc.), y la entrada al mismo, solo es fácilmente permitida a los habitantes del barrio.

Los niños recorren algunos barrios cercanos al centro de la ciudad para vender sus productos, que básicamente consisten en verduras, cargan de 5-10 bolsas en sus manos. Cada niño sale por sitios diferentes, recorren en especial, centros comerciales del centro de la ciudad, hasta vender todo el producto, finalizada la venta regresan a la plaza de mercado, ayudan a empacar nuevas bolsas de verduras, para continuar si es necesario, su recorrido. Cuando no están en su recorrido, los niños se agrupan de cinco a seis, en un mismo espacio cercano a la plaza, que han apropiado y es defendido de otros, mientras allí esperan a otros usuarios de sus servicios.

Las características físicas observadas en los niños, corresponden a estatura baja no acorde con la edad cronológica, pálida, delgada y de piel seca; en sus columnas se evidencia leve escoliosis; además se observa cabello quebradizo y opaco, dentadura en mal estado, uñas descuidadas y en la piel pústulas y cicatrices, que los niños las explican debidas a los zancudos.

El lenguaje de los niños, se observa claro y coherente con la realidad, expresan lo que sienten, aunque normalmente no son muy expresivos con extraños. Su vestimenta común consiste en camiseta, pantaloneta y tenis con o sin medias.

Las interrelaciones con los compañeros de trabajo generan lazos de confianza, ambiente de juego y recocha, con comentarios pesados mientras trabajan. El juego entre ellos, es violento (groserías, patadas, puños, bofetadas), con los clientes la comunicación es diferente, e insisten en sus ventas.

El mercado es un lugar donde se congregan los vendedores de la calle, en particular los niños, quienes son utilizados por sus padres; en primer lugar porque un niño despierta sentimientos de afecto y la gente prefiere comprarles a ellos; en segundo lugar en la educación que sus padres imparten, se reza “el trabajo no es deshonra”, “todos los niños deben trabajar por que deben ayudar pa’ la comida de todos”.

Condición Socio-conómica y Cultural en la Experiencia del Trabajo Infantil

Visión de Menores Trabajadores (6-12 años)

En estas familias la cultura del trabajo se trasmite y construye desde edades tempranas, a consecuencia de su precaria condición económica, los niños se consideran indispensables en el apoyo económico familiar. Los niños saben que deben trabajar para su auto–mantenimiento y el de sus familias, asumen el rol de adultos debido a la carga de responsabilidades que sus madres y padres delegan en ellos.

Los niños ven el trabajo cotidiano como condición normal, las ventas que realizan no significan trabajo, se desempeñan en estas labores desde los cinco años, y se enfrentan a la calle sin temor por que cuentan con el acompañamiento de sus padres, desde edades muy tempranas. Solo cuando los niños se acercan a la adolescencia, empiezan a ser conscientes de su discriminación por ser menores trabajadores, cuando sus compañeros de estudio los llaman en forma displicente “placeros”.

Los niños que trabajan con el acompañamiento generalmente de sus madres, asisten a la escuela y manifiestan su cansancio en las actividades de estudio. No suelen ser los mejores estudiantes, pues su desempeño en el aprendizaje se ve disminuido; sin embargo, en el área de matemáticas algunos manifiestan ser buenos estudiantes, por la facilidad en el manejo de las operaciones matemáticas. Aprenden el significa-do del dinero, entienden su necesidad y la responsabilidad de conseguirlo.

Los menores trabajadores que desempeñan el papel de vendedores ambulantes, asumen en forma temprana la responsabilidad del jefe de hogar, y en general en las entrevistas manifiestan su agrado en realizar este oficio y en poder ayudar a la mamá principalmente. Los niños pasan de ser protegidos a proteger a la familia económicamente.

Condición Socio-Económica y Cultural en la Experiencia del Trabajo Infantil

Visión de Empleadores de Menores

Los empleadores de menores en la venta ambulante de verduras, son principalmente las madres cabeza de familia y algunos padres de los menores, que se caracterizan por bajo nivel educativo. Ellos manifiestan que es importante que los niños se vinculen al trabajo para que aprendan a ser responsables y “no aprendan mañas”, “no cojan vicios” y “no se vuelvan gamines”. Entienden que es mejor enseñar a los niños la responsabilidad desde edades tempranas, sin entender profundamente las implicaciones del trabajo infantil (riesgos presentes y futuros) para sus hijos.

Conocen en buena medida las condiciones difíciles que les ofrece la vida, la importancia de ganarse el dinero para la subsistencia diaria. Se reconocen con pocas oportunidades, y quisieran que fueran mejores, por lo que vinculan a los hijos (menores trabajadores) a los programas de educación formal ofrecidos por el gobierno nacional. Su educación es en general precaria, por lo que se dedican a revender productos en la plaza de mercado. No encuentran otras posibilidades de mejorar su situación, por lo que viven siempre al día tratando de solucionar lo más urgente. No son beneficiarios de programas de apoyo social.

Estas condiciones difíciles les impiden ver otras posibles y mejores realidades de desarrollo para ellos y sus hijos. No consideran la carga de responsabilidad asignada a sus hijos como condición de abuso y poco se preocupan porque ellas cumplan con sus deberes y exigencias escolares. Cobran a los niños el pago de algunos elementos indispensables para su estudio, alimentación y recreo. Consideran que el trabajo infantil es un ahorro para la familia.

Análisis Complementario:

Las condiciones difíciles crean círculos viciosos que generan pobreza de orden económico, social, y cultural, retraso del desarrollo, pérdida de oportunidades, marginación, inestabilidad social, condiciones que pueden generar comportamientos agresivos de la población afectada contra la sociedad en general, al verse excluida y encontrarse en un país con ausencia de Capital Social (credibilidad en las instituciones, equidad y oportunidades de desarrollo).

Se ha relacionado como causa del Trabajo Infantil a nivel mundial, entre otras, la fuerza de la tradición, descrita con el surgimiento del capitalismo industrial, en donde se difundió la idea de que esta actividad era positiva, por cuanto servía para disciplinar a los niños, evitando conductas indeseables como la vagancia y la mendicidad, además de producir incremento en los ingresos familiares (Delgado Jiménez,2003). En tal sentido, es importante hacer visible la necesidad proponer e implementar mecanismos de protección desde el Estado, en búsqueda del mejoramiento de las condiciones socio-culturales a las que se ven expuestos cotidianamente los menores trabajadores y sus familias, a consecuencia de la difícil situación económica a la que están sometidos.

Estudios sobre ética, pobreza y desarrollo de menores, han concluido acerca de la eficacia de invertir en ellos. Se piensa que un incremento de recursos a disposición de la niñez tendrá mayores beneficios, que invertir en adultos, porque las inversiones se hacen acumulativas a través del tiempo. Además, se encuentra que aquellos que reciben educación básica durante la niñez, son más propensos a buscar mayor educación y entrenamiento laboral. Desgraciadamente, las familias tienden a desvalorizar la educación, por lo que se crea la necesidad de incidir en la política gubernamental, para mantener a los menores en el colegio. De particular importancia es proveer protección especial y guía para aquellos menores que tienen desventajas. Las desigualdades hacen que la experiencia escolar sea más difícil, particularmente entre adolescentes, quienes están en alto riesgo de dejar de estudiar o sufrir falta de motivación. En algunos países, para remediar estos problemas se han propuesto, soluciones comprensivas, implementadas para y con las comunidades, intervenciones de difícil implementación, “especialmente en los barrios pobres donde más se necesitan”. Estos programas, encuentran dificultad para su implementación, por la existencia de otras fuerzas sociales que moldean el desarrollo de los menores, que se encuentran más allá del control de la comunidad, que incluyen la situación económica nacional y la asignación de los recursos gubernamentales (Danziger y Waldfogel, 2000).

Valores del Trabajo Infantil

Visión de Niños Trabajadores y de Padres Empleadores

La calle para los niños trabajadores se configura en su escenario diario, espacio abierto en donde se obtiene el dinero, la mejor opción para la supervivencia, allí pueden actuar con autonomía, allí forman vínculos solidarios con sus compañeros, desarrollan competencias y habilidades (comunicación con los adultos, manejo del dinero, afrontamiento de problemas callejeros), y se sienten participes en el aporte familiar, sin considerar el trabajo como abuso.

A pesar del desconocimiento acerca de las consecuencias del trabajo infantil, los niños lo toman como colaboración hacia sus padres, “un mandado más”, que es cumplido y que permite aportar en mano de obra a sus empleadores, generando en ellos un sentido de responsabilidad y conocimiento de las actividades que pueden ellos en un futuro desarrollar, cuando ellos lo requieran, perpetuando de esta manera la representación social valorativa del trabajo infantil de las futuras generaciones.

Cada familia inicia a sus hijos tempranamente en las labores que proporcionan el sustento a su hogar, cuando consideran que ya están en la capacidad de realizar las tareas que se les encomiendan. Además, el hecho de utilizar a sus hijos menores para que les ayuden, les permite a los padres una mayor vigilancia y autoridad para su cuidado, en relación con los riesgos externos (robo, accidentes, violaciones, droga, etc.) a los que están expuestos los menores durante las actividades laborales.

De acuerdo a sus representaciones sociales los padres brindan a través del Trabajo Infantil, enseñanzas a sus hijos sobre la forma ideal de adquirir responsabilidades y sobre el interés de salir adelante, orientándolos para su desempeño futuro, sin dejar de vincularlos a instituciones de educación formal. Los padres son concientes de la realidad social en que viven, para ellos, el Trabajo Infantil es sinónimo de responsabilidad y aprendizaje. Vinculan a los niños a temprana edad en actividades laborales para que se alejen de las conductas indeseadas (vicios, pandillas, robos, etc.), y para que cuenten con bases para defenderse en la vida.

Análisis Complementario:

Los niños poseen un conocimiento profundo del espacio donde trabajan y lo hacen respetar, hacen amigos y son solidarios entre ellos, cada uno vende algo diferente. En el itinerario diario los niños muestran las siguientes características de comportamiento, son disciplinados, se autorregulan, y son responsables en el trabajo y en la asistencia al estudio.

El trabajo infantil en la calle, en tareas menores, con la supervisión de los padres, es espacio de aprendizaje y de desarrollo de habilidades. Este trabajo no es nocivo siempre y cuando no se de en condiciones de explotación y no impida el desempeño escolar. En este sentido, el trabajo es formativo. En el grupo de estudio, las jornadas que mezclan trabajo y estudio son extensas y agotadoras. Sin embargo, y desde la perspectiva de Aprendizaje y de Desarrollo de Habilidades, en estas edades, el sentido de la iniciativa impregna la vida cuando su medio social les estimula a desarrollar actividades con una finalidad, los niños asumen la responsabilidad de sí mismos y comprenden que se les cuenta como personas.

Según (Erikson,1959), niños entre 6-9 años, atraviesan la fase de adquisición del sentido de la iniciativa, que les facilita avanzar en el conocimiento de la realidad en el mundo que se les presenta, establecen relación con los pares y otras personas de su mundo y dedican buena parte del tiempo a asociarse con otros de su propia edad. Ponen a prueba su independencia en relación con las numerosas facetas que les ofrece su ambiente de trabajo, se mantienen en actividad y abordan de frente a las personas. La capacidad potencial de trabajo y de éxito material en la sociedad, depende del dominio que se logre en esta fase del desarrollo, en forma contraria tendrán menos probabilidad de éxito, en estas áreas, los niños que se consideran a sí mismos victimas de su situación.

Los niños entre 9-12 años, según Erikson (1982), se encuentran en la fase de adquisición de un sentido de la industria, donde la energía se dirige a la producción, utilizan las oportunidades de aprender–haciendo, comprenden que el aprendizaje los convierte en personas competentes, sus actividades reflejan esfuerzos competitivos más que autónomos, sin intentar eliminar a otros, buscan la cooperación o asociación. El impulso hacia el éxito incluye la conciencia de la amenaza del fracaso, este temor subyacente incita a trabajar más fuerte, en forma contraria se acercarían a un sentido de inferioridad, sensación que se debe combatir para avanzar en la vida. De esta manera el trabajo infantil no explotado y que dignifica es un propiciador importante del desarrollo humano, sin embargo, niños con cargas adicionales y ausencias a la escuela ven afectado su desarrollo integral.

Riesgos del Trabajo Infantil

Visión de los Menores y de sus Empleadores

Los niños desconocen los riesgos del trabajo infantil, riesgos a los cuales están expuestos, pero manifiestan su cansancio físico, por las labores cotidianas que ocupan todo su tiempo, sin dejar tiempo libre para el ocio.

Los factores de riesgo externos al trabajo infantil, realizado en la calle, son bien conocidos por los padres empleadores, constituyéndose en una de las razones principales por lo que los niños trabajan bajo su supervisión. Sin embargo, los padres empleadores no son conscientes de los riesgos propios del trabajo infantil, cuando los niños se ven sometidos a largas jornadas de trabajo con responsabilidades adicionales como el estudio sumado a la ayuda en los quehaceres domésticos.

Análisis Complementario:

Las largas jornadas de trabajo (6-8 horas) incluyen caminatas, carga de peso en sus brazos (lo que puede implicar malformaciones de la columna), exposición a los diferentes estados climáticos, alimentación inadecuada; se constituyen en condiciones de riesgo físico para la salud de estos menores. Adicionalmente se les obliga a cuidar sus pertenencias, a hacer oficio en la casa causando en ellos agotamiento físico y psíquico que entorpece el desempeño escolar.

En relación a los riesgos psicoafectivos que sufren los menores, se encuentra evidentemente el estrés causado por la calle, por la exigencia de sus padres a cumplir con las ventas, y por el hecho de sentirse temerosos a la pérdida del amor de sus familias, al no poder cumplir con las tareas encomendadas. Así, lo sostiene el premio Nobel Amartya Seen, “El niño trabajador carece de los beneficios liberadores de la educación, tiene amenazados su salud, su crecimiento y su desarrollo, y corre el riesgo de quedarse sin el amor.”

En forma similar, la Organización Internacional del Trabajo, ha clasificado el comercio informal como actividad peligrosa para los niños, pues los coloca con mayor probabilidad de ser afectados en su condición de salud, seguridad y desarrollo moral. Y si se toma el punto de vista ambiental, los niños en la calle, se ven afectados por contaminantes externos como el dióxido de azufre, oxido cítrico, ozono, monóxido de carbono y los compuestos orgánicos volátiles, que provienen sobre todo de las emisiones de automotores y de centrales eléctricas, de la quema de desechos sólidos, y del sector de la construcción (Kirk et al, citado por OIT, 2000).

Derechos Humanos–Saber y Ejercicio Visión de los Menores y de sus Empleadores

Desde la visión de los menores trabajadores, la representación social de los derechos de los niños, se limita al conocimiento del enunciado de algunos de sus derechos “vivir, leer, jugar, no enfermarse, no trabajar”, sin el logro de una reflexión consciente sobre su ejercicio, ¿cómo se cumplen?, ¿en qué medida?, y ¿quiénes son los responsables?. Los niños desconocen la obligación de sus padres de brindarles afecto, seguridad, protección, alimento, vivienda y educación, no consideran que merecen un sueldo por su trabajo, puesto que para ellos, las actividades en ventas callejeras, no son trabajo, sino acciones de cooperación familiar.

Los padres con baja escolaridad, empleadores de sus hijos, cabeza de hogar en su mayoría, difícilmente comprenden el profundo significado de ser niño, por tal razón cuando los niños alcanzan una edad mínima de independencia (hablar claro, conocer el dinero, cumplir por lo menos los cinco años de edad), los vinculan al trabajo, sin mesura de los riesgos a los que se enfrentan sus hijos, sin comprender las obligaciones que como padres deben a sus hijos.

Desde otra óptica, los padres (empleadores de los menores), enuncian algunos derechos de los niños, sin comprender la importancia de su ejercicio, sus significaciones e implicaciones; esta percepción se objetiva, cuando expresan que sus hijos “deben trabajar para formarse”, “deben prepararse para enfrentar las responsabilidades de la vida”, y actúan en consecuencia, sin alcanzar el entendimiento de los riesgos presentes y efectos futuros del Trabajo Infantil, para el desarrollo de sus hijos y el de sus familias.

Análisis Complementario:

Los padres deben vincular a sus hijos al trabajo infantil, para incrementar el aporte económico familiar, debido a sus condiciones de pobreza, cumplen con la obligación de vincularlos a la educación formal, sin ofrecerles mayores estímulos, ni motivaciones, no los acompañan en las tareas que deben cumplir con la escuela formal, porque ignoran los problemas de la deserción escolar como consecuencia del trabajo infantil, y replican sin entenderlo, el circulo de la pobreza.

La deserción escolar, es una de las causas más importantes de la desadaptación social, y colocan al menor en grave riesgo de caer en situaciones irregulares mucho más graves. Cobra importancia capital, la responsabilidad que atañe al Estado, padres y educadores, de facilitar el ingreso escolar, el control de asistencia y el cumplimiento de otros estímulos oportunos para que los niños trabajadores se encuentren motivados y permanezcan en la escuelas formales, restringiendo la deserción escolar y manteniendo la oportunidad de su desarrollo integral.

La explotación laboral de los niños, en la calle, impide su realización como niños y el disfrute de oportunidades en esta etapa de sus vidas, dejándolos sin condiciones de protección que los limita físicamente, les impide oportunidades de otros aprendizajes múltiples y en particular el desarrollo de conductas de convivencia armónica

Reconocer al niño como sujeto pleno de derecho, es permitir que el niño sea niño y no un adulto prematuro, es ser consecuente y admitir que sea un fin en sí mismo (Sierra Rodríguez,2000). Esta reflexión, hace exigente la aplicación de políticas concernientes al cumplimiento de mecanismos de protección, que aún en nuestra región son invisibles. Estos mecanismos incluyen la creación de ambientes saludables, afectivos, cálidos, con un mejor nivel de vida (amor, vivienda, vestido, recreación, alimento, tiempo libre, etc.), que dignifique la existencia humana y consolide el aprecio por la vida.

CONCLUSIONES

Debido a las iniquidades, que hacen evidente la pobreza, “la familia ya no ayuda al niño a desarrollarse.. El niño ayuda a la familia a sobrevivir. Esta es la nueva lógica prevaleciente en América Latina.” (1). El niño trabaja para ayudar a la familia, sin recibir remuneración alguna, ello corresponde a un cambio de los roles asignados dentro del hogar entre padres e hijos. El niño cambia sus juguetes (si es que los tiene) por herramientas de trabajo y dedica sus horas de diversión a trabajar.

(1): FILE // : EXTRA El niño Trabajador en America Latina”

La cultura del trabajo para los niños, no se constituye en una carga, se constituye en la cooperación económica para la familia, es una responsabilidad que se asume con gusto, es oportunidad de la estima familiar.

El trabajo infantil tiene graves consecuencias sociales y económicas, en primer lugar la educación se ve obstaculizada lo cual incide en los ingresos que se pueden generar en el futuro, perpetuándose de esta manera la pobreza, igualmente se vulnera el derecho a la salud y a la seguridad; se afecta el desarrollo físico, afectivo, social e intelectual, se deterioran los procesos de socialización, se interrumpe el crecimiento armónico e integral, y se destruyen las reservas del capital humano necesario para el desarrollo económico y social de los pueblos.

El hecho de pasar varias horas trabajando, una función que agota y consume energía; perjudica la educación, impidiendo además que los niños dediquen tiempo al juego, a la imaginación, a la fantasía que son condiciones ineludibles para su desarrollo equilibrado.

En la medida en que las personas conocen cuáles son sus derechos inherentes, cómo pueden defenderlos y hasta dónde debe ir su ejercicio, se hallan menos expuestas a ser victimas de actuaciones ilegales o arbitrarias y están en mejores condiciones de asumir sus deberes para con los demás miembros de su comunidad, es importante por tanto que su reflexión sea permitida en todas las instituciones educativas y en otros ambientes sociales, como compromiso del Estado.

Los padres quienes adjudican el trabajo a sus hijos, no se consideran empleadores de los mismos, les asignan el trabajo como parte de la formación de los menores para que se defiendan en el futuro y sean responsables de sí mismos, además, saben que están en su permanente supervisión, los acompañan y protegen de las amenazas de la calle; ignoran las implicaciones del trabajo infantil en el presente y en el futuro familiar, les impiden disfrutar a los niños y adolescentes de estas etapas de desarrollo, limitando sus posibilidades de desarrollo.

No debería inferirse, de lo señalado, que el trabajo infantil no es necesario para las familias; menos aún, que éstas podrían resignarse fácilmente a su pérdida; pues la contribución de los niños y adolescentes en los ingresos familiares es importante, en particular en los hogares que confrontan la pobreza extrema, en especial en aquellos hogares monoparentales liderados por mujeres. Es positivo que estos niños estén vinculados a programas de educación formal, pero sus jornadas laborales extensas y agotadoras, siguen limitando su aprovechamiento del tiempo en la escuela.

Se constituyen en realidades esperadas para los niños y adolescentes, las basadas en el ejercicio de sus derechos, en el logro de una vida digna, utopía aún para muchos niños en condiciones difíciles, que se traduce en la exigencia de programas que provean el conocimiento de los derechos humanos no escindidos de su ejercicio, implicando la construcción por parte del Estado de mecanismos de protección, para los niños y sus familias, ofreciendo ambientes propicios para la vida, para el desarrollo afectivo y social, permitiendo en los niños, el desarrollo de habilidades para vivir.

Es difícil hablar de desarrollo integral cuando los ambientes sociales ofrecidos por el Estado, limitan el ejercicio de acciones tendientes a proteger y mantener condiciones saludables (comedores comunitarios, parques para recreación, agua potable y otros servicios públicos de buena calidad), enriquecidos con programas culturales de formación ciudadana.

El estudio confronta y confirma resultados obtenidos en otros estudios estadísticos y otros de carácter cualitativo, y revela como fundamental el escaso conocimiento de los actores involucrados en el Trabajo Infantil, de los Derechos de los Menores y de la importancia de su ejercicio en la trascendencia hacia una sociedad más civilizada, más equitativa y lejos de la barbarie, permitiendo inconscientemente el atraso en el desarrollo humano y social y la repetición del círculo de la pobreza.

En el transcurso de esta publicación, la plaza de mercado “San Isidro” en Villavicencio, fue trasladada a otro sector lejano del centro, por lo que será importante hacer un seguimiento a los menores y familias involucradas en este fenómeno que se trasladan a la nueva localización.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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