Orinoquia

Orinoquia, Volumen 17, Número 2, p. 215-229, 2013. ISSN electrónico 2011-2629. ISSN impreso 0121-3709.

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ARTÍCULO ORIGINAL/ORIGINAL ARTICLE

Aceite de la palma de seje Oenocarpus bataua Mart. por su calidad nutricional puede contribuir a la conservación y uso sostenible de los bosques de galería en la Orinoquia Colombiana

Oil from seje palm Oenocarpus bataua Mart. due to its nutritional quality may generates conservation and sustainable use of riparian forest in the Colombian Orinoquia

Óleo  de palma seje Oenocarpus bataua Mart. pela sua qualidade nutricional pode  contribuir para a conservação e uso sustentável das florestas gerado galeria no Orinoquia colombiana

Álvaro Ocampo-Duran1*, Andrea P. Fernández-Lavado2*, Francisco Castro-Lima3*

1          Zootecnista, MSc, PhD, DIC, Universidad  de los Llanos.

2          MVZ, Especialista, Universidad  de los Llanos.

3          Ingeniero Agrónomo,  Fundación  Horizonte  Verde.

*          Grupo de Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción  con énfasis en Palmas Tropicales. Email: aocampo@unillanos.edu.co

Recibido: Noviembre 01 de 2011           Aceptado: Octubre 2 de 2013

Resumen

Los bosques de galería de los Llanos Orientales de Colombia,  muchos  de ellos ricos en palma  de seje (Oe-nocarpus bataua Mart.), han sido fundamentales como soporte nutricional de comunidades ancestrales de la región. La extracción del aceite de seje se trabajó en la Reserva Natural Las Unamás, ubicada en el municipio de San Martín, a una altitud de 300 m.s.n.m, vereda La Novilla, Departamento del Meta, Colombia, en tres bosques de galería de 900 ha. La presencia de palma  de seje y la extracción de su aceite ilustran el potencial de uso sostenible del bosque, con un producto como el aceite de seje similar o superior al aceite de oliva, adecuado para el consumo humano o uso estratégico en alimentación animal.  Se determinó el número de palmas por hectárea en el bosque de galería, la calidad del suelo y se evaluaron protocolos para el mejoramiento del proceso de extracción de aceite respecto al método tradicional, con manejo de la temperatura durante el proceso. Para el protocolo 1 tradicional la extracción de aceite máxima  fue de 2,5%, siendo mayor la extracción del protocolo 1 (4,26%), que la incrementó en 70% respecto al sistema tradicional. El número de palmas promedio fue de 187,7 ha-1, 67%  roductivas (125,7  ha-1) y 33%  improductivas en desarrollo  (62 ha-1).  Los suelos donde se producen estas palmas tienen alta acidez, bajos contenidos de fósforo y nitrógeno,  baja capacidad de intercambio catiónico y altos contenidos de aluminio y hierro, pero su productividad parece estar ligada al proceso orgánico  del ciclaje de nutrientes por la hojarasca y la presencia de microorganismos en la capa superficial del suelo. La composición del aceite de seje no fue afectada por la maduración del fruto, pero el fruto maduro produjo más aceite. El aceite de seje es rico en ácido oleico en proporción similar al aceite de oliva, con menor contenido de ácido linoleico que este último, pero mayor contenido de ácido linolénico. La obtención de un producto como el aceite de seje, de alto valor nutricional, producto del bosque de galería, podría contribuir a su conservación y al uso sostenible del bosque.

Palabras Claves: Aceite de seje, bosque de galería orinocense, ácido linoléico, ácido linolénico, ácido oleico, Oenocarpus bataua Mart. y palma de seje.

Abstract

The riparian forest on eastern plains of Colombia, many of them rich on seje palm (Oenocarpus bataua Mart.), have been meaning as nutritional  support for ancestral communities of the region.  The extraction of seje Oil was done in the Natural Reserve the Unamas, San Martin county, 300 a.s.l., Meta department, Colombia. A three riparian forest of 900 hectares was used for the study. The seje palm and its oil extraction illustrate the potential forest sustainable use, with seje oil, which is similar or superior to olive oil, edible for human consumption and strategic potential use for animal nutrition. A density of palms in the riparian forest was established; soil quality and protocols for the seje oil extraction were evaluated, trying to improve the traditional  oil extraction  protocol,  management the temperature during the process. For the traditional protocol  1 the maximum  oil extraction  was 2,5%  while with protocol  2 it was of 4,26%  improving the oil extraction  on 70%.  The average palm density was 187,7 ha-where 67% of the palms were on production (125,7  palms  ha-1)  and  33%  were  unproductive on  development (62 palms  ha-1).  The soil were the seje palm is produced is acid, low in phosphorus and nitrogen content,  and high aluminium and iron concentration, but the forest productivity seems to be linked to nutrient cycling by trash and microorganism on the superficial soil layer. The seje oil composition was not affected by fruit ripeness but the fruit ripe produced more oil. The seje oil is rich on oleic acid similar to olive oil, with lower linoleic acid but higher linolenic acid content. The seje oil product of high nutritional value, a product of riparian forest, should contribute to forest conservation and its sustainable use.

Key words: Seje oil, riparian orinoquia forest, oleic acid, linoleic acid, linolenic acid, Oenocarpus bataua Mart., seje palm.

Resumo

As matas de galerianas planícies orientais da Colômbia, muitos deles ricos em Palma de seje (Oenocarpus bataua Mart.), têm sido fundamentais como apoio nutricional das comunidades tradicionais da região. A extração de óleo está  trabalhando seje reserva natural Unama, município de San Martín, Meta departamento, Colômbia, em três matas de galeria de 900 hectares.  A presença de Palma de seje e extração do óleo mostram a alta produtividade dessas florestas, com um produto como seje óleo similar ou superior ao azeite de oliva, adequada para o consumo humano ou utilização estratégica  de alimentos  para animais. Foi determinada a densidade de palmeiras na galeria de qualidade do solo da floresta, e avaliados dois protocolos para melhorar o processo de extração de óleo em comparação com o método tradicional, com controle de temperatura durante o processo. A máxima extração  do óleo para o protocolo tradicional foi de 2,5%, a maior sendo a extração  de um protocolo de 4,26%,  o aumento da extração  em comparação com o sistema tradicional em 70%. A densidade média de 187,7 foi obtido palmas ha-1, 67% rendimento (125,7 palmas ha-1) e 33% improdutivo em desenvolvimento (62 palmas  ha-1). Os solos ocorrem estas palmeiras têm acidez  elevada,  baixo teor de fósforo, azoto,  a capacidade de troca de catiões baixo e alto teor de ferro e de alumínio, mas a produtividade parecem estar relacionados com  o processo de mulch  orgânico  e na presença de microorganismos no solo. A composição do óleo não foi afetada pela seje o amadurecimento de frutos, mas o fruto maduro produziu mais óleo. O seje óleo é rico em ácido oleico semelhante ao azeite de oliva, ácido  linoleico  menos  do que o segundo,  mas maior o teor de ácido  linolénico. Obtenção de um produto  como  o óleo seje, alto valor nutritivo,  mata de galeria do produto, deve contribuir  para a conservação  e uso sustentável  da floresta.

Palavras chave: Óleo Seje, Floresta de galería, linoléico,  linolênico, Oenocarpus bataua Mart., oléico e Palma Seje.

Introducción

Los bosques ocupan el 31%  de la superficie terrestre, encontrándose en Latinoamérica y el Caribe el 22% del área total de bosques. El 49% del área de esas regiones son bosques (FAO, 2011). Estos albergan al menos el 75% de las especies continentales (Pérez et al., 2007). En Colombia, la región de los Llanos Orientales presenta características edafoclimáticas con  una alta complejidad de formaciones vegetales  (Sarmiento,  1994). En ellos, los bosques de galería y relictos de bosque primario son ecosistemas estratégicos para el mantenimiento del equilibrio ecológico y la conservación de la biodiversidad, con múltiples servicios ecosistémicos como la regulación climática e hídrica, conservación de suelos y depuración de la atmósfera, corredores biológicos para  la fauna y banco genético de flora nativa de la región (WWF, 1998; Lasso C A et al., 2011).

En los bosques de galería las palmas son uno de los elementos más insignes de la biodiversidad del trópico y el subtrópico (Henderson et al., 1995). Además de su importancia ecológica en los ecosistemas de bosques y selvas, su llamativa presencia, alta diversidad y usos, han identificado a las palmas como complejos de vida del hombre y los animales (Paniagua,  2005). La Palma de seje, Unama  o Mil Pesos (Oenocarpus bataua Mart.), es una de las especies  más comunes en los llanos de Colombia  (Henderson et al., 1995) y la más notable de todas las palmeras oleaginosas existentes en la cuenca del Orinoco por la calidad insuperable de su aceite (Sellier 1957). Palma de estipe solitario, liso y conspicuamente anillado, alcanza alturas de 4 a 26 metros, monoica con inflorescencias infrafoliares, llegando a tener hasta dos metros de largo, incluyendo pedúnculos florales de hasta 40 cm (Núñez-Avellaneda & Rojas-Robles, 2008). Los frutos inmaduros son de color verde y al madurar se tornan mordos o negros (Balick, 1992).

La palma de seje ha sido empleada como alimento básico en los llanos, así como en la región Amazónica y el Pacífico colombiano. Es utilizada por la población local, indígenas, campesinos y colonos, como fuente de alimento, (aceite, “chicha”, “leche”, alimento fresco), medicina, fibras, material de construcción, artesanías y objetos manuales (Jativa & Alarcón, 1994; Vélez, 1992, Vallejo, 1993; Ocampo, 1998). Tales características hacen que esta palma tenga una alta potencialidad para el aprovechamiento sostenible de poblaciones silvestres, por su amplia distribución y sus densidades relativamente altas (Peters et al. 1989, Miller, 2002). Así mismo, su uso se ha descrito desde el siglo XII en diferentes tribus nómadas de los Llanos Orientales (Ocampo, 1997,  1998), como los indígenas del Vichada y del Vaupés, que emplean el aceite como manteca para preparar sus comidas (García,  1974). El nombre  Oenocarpus se deriva de dos raíces griegas: oinos = vino y karpos = fruto, significa “fruto de vino” (Balick, 1986). Recibió este nombre de los primeros exploradores de América, que observaron la utilización del fruto en refrescos y bebidas altamente nutritivas (Wallace, 1853; Balick & Gershoff, 1994)

El fruto de la palma de seje es conocido por la calidad nutricional del aceite, similar en composición al aceite de oliva (Balick, 1982). Su jugo es comparado con la calidad de la leche materna humana en su contenido de grasa, proteínas y carbohidratos, y su poder calórico contiene el 55,3% de las calorías de los aceites, 7,41% de proteína y 37,3% de carbohidratos (Collazos y Mejía, 1987).

Aquí se describen los resultados de la composición florística y el número de palmas de seje por hectárea en los bosques  de galería de una reserva natural privada; dos protocolos para la extracción del aceite de seje y la cantidad extraída; la composición nutricional del aceite y el contenido de macro y micro minerales del suelo donde  habita esta palma. Así se demuestra el alto valor de producción de la especie, que es un componente importante de estos bosques  que demandan su conservación y el uso sostenible de sus productos.

Materiales y métodos

El trabajo de campo  se hizo en la Reserva Natural (RN) Las Unamas, adscrita a la Asociación Red de Reservas Naturales de la Sociedad Civil, Nodo Orinoquia, entre los años 2006–2007. Fue coordinado por la Fundación Horizonte Verde en el Departamento del Meta (Figura 1). La Reserva está ubicada en la vereda la Novilla, a 30 km del casco urbano del municipio de San Martín, departamento del Meta. El área se encuentra clasificada como cálido húmedo a muy húmedo tropical, según el sistema Köppen. La altitud es de 300 msnm; la humedad relativa del 80% al 90% y la temperatura promedio de 27°C. La Reserva cuenta con 1.450 ha, de las cuales  900 presentan bosque de galería con presencia de palma de seje.

Caracterización florística y suelo

La caracterización florística y estructural del área de estudio se realizó con la metodología para el levantamiento de información de biodiversidad vegetal de Cormacarena (2002), en tres bosques de la Reserva Natural. Camoa, Chumeco y Porongo. Cada uno fue dividido en transectos de 2 hectáreas y subdivididos en 3 parcelas de 100m x 10m (1.000m2), para  medición del número de palmas. En cada parcela se inventarió el 100%  para fustales individuos con diámetro a la altura del pecho (DAP>10cm) y latizales; para los brinzales (DAP <10cm) se trabajaron 2 subparcelas de 2x2m al interior de cada parcela. Se determinó el estado productivo de las palmas. Una palma productiva de determinó por la presencia de estructuras reproductivas como ráquis, botón floral o bráctea peduncular leñosa, inflorescencias fecundadas, inflorescencias sin fecundar, frutos maduros, frutos inmaduros y brácteas cerradas. Las palmas improductivas fueron aquellas sin estructuras  reproductivas y sin señales de haber ocurrido un proceso  reproductivo.

Figura 1. Reserva Natural Las Unamas, bosques de galería con palma de seje

En todas las parcelas se colectaron muestras y se llevaron al herbario de la Universidad de los Llanos. Se 3 muestras de suelo por cada parcela, para un total de 12 muestras, realizando cajuelas  de 20x20x20 cm. El suelo se mezclo y de allí se tomaron  2 kg para analizar los macro y micro minerales en el Laboratorio de Suelos de la Universidad  de los Llanos.

Extracción de Aceite de Seje

El proyecto de investigación valoró el método  de extracción de aceite de seje, evaluando un protocolo artesanal o tradicional–protocolo 1 (Figuras 2 y 3) y puso a prueba dos protocolos de extracción con manejo de la temperatura, con el objetivo de mejorar el porcentaje de extracción de aceite,  sin someter el proceso a solventes químicos u otro método que alterase la producción limpia del producto obtenido a partir de los frutos de las palmas del bosque. En el protocolo 2, el proceso de ablandamiento del fruto se realizó a 45°C. Se dejó a la espera durante 24 horas y luego se despulpó a la misma temperatura. El jugo obtenido se cocinó con el residuo  llamado “Unche”  (Figura 4). En el protocolo 3 se trabajó  la extracción de  aceite del residuo mediante prensado con tornillo sin fin. Este protocolo fue descartado por ruptura en dos ocasiones del tornillo sin fin durante el prensado del residuo o unche. Se evaluó la extracción del aceite utilizando frutos cercanos a su punto final de maduración (pintones) y maduros.

Se determinó la composición de los ácidos grasos del aceite de seje con la técnica de cromatografía de gases, y se hizo un análisis de la composición nutricional de la torta resultante, luego de la extracción del aceite.

Resultados

Estado productivo de la palma de seje (Oenocarpus bataua Mart.)

El número de palmas por hectárea fue determinado para los tres bosques: Camoa, Chumeco y Porongo. Los dos primeros se destacaron por la abundancia de palmas adultas con diversidad media alta de Oeno-carpus bataua Mart. En el bosque Camoa se observó elementos característicos del bosque  primario  de losLlanos. El número de palmas promedio en los tres bosques fueron de 187,7 palmas ha-1, de las cuales el 67% correspondieron a palmas productivas (125,7 palmas ha-1) y el 33% a palmas improductivas (62 palmas  ha 1). La mayor población de palma se encontró en el bosque Chumeco, con 283 palmas ha-1, seguida por el bosque Camoa, con 145  palmas ha-1  y en el tercer lugar el bosque Porongo, con 135 palmas ha-1.

Composición de los bosques y calidad de suelos

Los bosques estudiados corresponden a bosques primarios del Piedemonte y hacen parte de los últimos relictos de bosques de este tipo en la región de la Orinoquia. Su riqueza fue corroborada por los inventarios realizados en el proceso de caracterización, identificando 81 familias de plantas con 248 géneros y 446 especies de plantas. Es posible que la gran diversidad reportada se deba  a la confluencia de elementos propios de los bosques  andinos, de las sabanas  del piedemonte, de la altillanura en transición al piedemonte y en gran medida de los bosques amazónicos.

La Figura 2, ilustra las familias con mayor número de especies en el bosque de galería de la Reserva Natural Las Unamas. El bosque Camoa se observó e identificó como relicto debosque primario, con una extensión aproximada de 500 ha. Este bosque unía anteriormente los bosques  andinos con los bosques de la llanura aluvial del río Meta, los cuales se encuentra distribuidos generalmente en áreas planas y en las áreas de mayores pendientes de la Reserva Natural.  En él se destaca la abundancia de palmas adultas de dosel como:  unama (Oenocarpus bataua Mart.), cumare (Astrocaryum chambira  Burret), corneto  (Iriartea deltoidea  Ruiz & Pav.), chuapo (Socratea exorrhiza  Mart. H.  Wendl.), cucurita  (Attalea maripa Aubl. Mart.) y manaca (Euterpe predatoria Martius). En el sotobosque se observaron palmas como corozo de zaino (Astrocaryum gynacan- thum Mart.), molinillo (Geonoma deversa Poit. Kunth. y G. Longepedunculata Burret.), San Pablo (Genoma interrupta Ruiz & Pav. Mart.), cubarro (Bactris brong- niartii Mart.), cubarro (Bactris maraja), pusuy (Oeno carpus minor Mart.), churruguay (Syagrus orinocensis Spruce Burret.) y yagua (Attalea insignis Mart. Drude.), cuya presencia evidencia un buen estado de desarrollo y conservación del bosque.

Figura 2. Familias con mayor número de especies en la RN Las Unamas.

El bosque Chumeco, con una extensión de 200 ha, presentó una composición florística con elementos característicos de bosque primario, con especies arbóreas de alto diámetro y altura, como el avichure (Couma macrocarpa  Bar. Rodri.), chuapo (Socratea exorrhiza Mart. H. Wendl.), cachicamo (Calophyllum brasilien- sis Camb.), yapí (Pseudolmedia laevis R.&P. Macbr.), yapí Amarillo (Pseudolmedia oblicua Karsten Renner), churruguay (Syagrus orinocense), cubarro (Bactris maraja Mart.), charo (Brosimum lactescens S. Moore. C.C. Berg.) y el guamo loro  (Inga cylindrica  Well.  Mart.), entre otras. El sotobosque evidencio una presencia media de lianas y epifitas como falso caucho (Souroubea guianensis Aubl.), falso caucho (Norantea  guianensis Aubl.), barbasco falso (Derris pterocarpus  DC. Killip), clitoria  (Clitoria javitensis Kunth Benth), bejuco cuadrado  (Pleonotoma jasminifolia  Kunth Miers), bejuco (Arrabidaea candicans Rich DC.), bejuco (Dichape- talum  spruceanum Baill.), balazo (Monstera  gracilis Engl.), balazo (Monstera  adansonii  Schott) y anturio macho (Philodendron  fragantissimum  Hook G. Don).

La flora hallada en el bosque Porongo correspondió a bosques de galería típicos que acompañan el recorrido de dos caños en la Reserva Natural, con un área aproximada de 200 ha. Son bosques relativamente uniformes, con presencia de muchos individuos de especies no dominantes; chuapo (Socratea exorrhiza  Mart. H. Wendl.), cachicamo (Calophyllum brasiliensis Camb.), higuerón (Ficus insipida Willd.), matapalo (Ficus spp.) y charo (Brosimum latescens S.Moore C.C. Berg). El sotobosque presentó poca densidad, con presencia de lianas y epifitas. En su mayoría alberga individuos de especies como el tuno (Miconia  affinis DC.), Pariana sp, mapurito (Casearia javitensis  Kunth.), lengua vaca (Monotagma laxum Poepp. & Endl. Schum.), molinillo (Geonoma deversa), chuapo (Socratea exorrhiza Mart. H. Wendl.), guamo (Inga alba Sw. Willd.) y carne vaca (Virola sebifera Aubl.).

La Figura 3, ilustra la distribución de especies  dominantes de los bosques de galería de la Reserva Natural Las Unamas. Especies como Oenocarpus bataua Mart., Virola sebifera Aubl. e Iryanthera laveis Markgr. fueron las de mayor prevalencia en todos los bosques, pero en mayor cantidad en los de Camoa  y Chumeco. En el bosque  Porongo  se encontró en mayor cantidad Socratea exorrhiza Mart. H. Wendl., Iryanthera laveis Markgr. y Protium crassipetalum Cuatrec. Los bosques Chumeco y Porongo tuvieron una composición florística de amplia variedad de especies  raras o pocos abundantes, destacándose especies del sotobosque con presencia  de elementos amazónicos.

Figura 3. Distribución de especies dominantes de los bosques de galería

La Tabla 1, presenta los promedios de la composición química del suelo para los tres bosques  estudiados. La calidad de los suelos encontrados en estos bosques describe condiciones de suelos de baja fertilidad, muy bien drenados, de textura predominante Franco-Arenosa y Arenoso-Franca, con menor presencia de Franco-Arcillosas y Franco-Arcillo-Arenosas. Presentan bajos contenidos de bases (Ca, Mg, K y Na), baja disponibilidad de Fósforo y elementos menores  (Mn, Zn, B y S), pero  elevadas concentraciones de elementos como Fe y Al, que sugieren una baja capacidad de intercambio catatónico.

Cosecha de la palma de seje y protocolos de extracción de aceite

La evaluación productiva de la palma de seje se determinó utilizando 36 palmas al azar, con frutos maduros o en proceso  final de maduración. La producción promedio por palma fue de 2 racimos, con peso de 22.5 kg, peso promedio de frutos de 14.5 kg, con presencia de 500 g en frutos secos y/o verdes, un peso del raquis de 7.5 kg y 500 frutos por racimo.

El fruto analizado es oblongo  o elipsoide, de 2.5 a 3.5 cm de largo y 2.0 a 2.5 cm de diámetro, con epicarpio (cáscara) liso, color rojo oscuro o violeta oscuro en la madurez. El mesocarpio del fruto es carnoso y blanquecino, fracción que contiene el aceite. La semilla está recubierta por fibras delgadas con endocarpio duro y con peso entre 5 y 14 g, con un grosor de mesocarpio  y epicarpio de 1 a 2 mm.

Tabla 1. Resultado promedio de los análisis de suelos en bosques de galería de la Reserva Natural Las Unamas.

En el departamento del Meta, la palma de seje tiene su mayor producción en los meses de mayo a agosto, sin embargo, todo el año se pueden encontrar racimos dispersos dentro del bosque. La cosecha, proceso  y extracción del aceite de seje se inicia  con  la búsqueda de racimos  con frutos maduros, que se encuentran a más de 6 m de altura,  en bosques densos y con  poca  luz, cubiertos en su mayoría por líquenes que dificultan aún más reconocer el color. Los racimos maduros se cortan con cuchillo  malayo (tubo desplegable en cuyo extremo se encuentra fija una cuchilla en forma de media luna, que se engancha en el racimo para hacer su corte). Se desgranan del raquis y se guardan en lonas que son llevadas por los cosechadores a espaldas, por el bosque. El fruto se lava y limpia de impurezas para iniciar el proceso de ablandamiento, a una temperatura de 50°C.  Luego se efectúa la maceración, se separa la semilla, se lava y el jugo obtenido se lleva a cocción hasta  que por densidad aflora el aceite, flota en la superficie y se recolecta, se enfría y se filtra con papel antes del envasado (Ver figura 4). Este proceso fue considerado como  artesanal, protocolo 1, usado por la Reserva Natural durante los 3 años anteriores al inicio de este proyecto, para la extracción de aceite de seje. Fueron realizadas seis pruebas de extracción:

1) Protocolo 1 o Tradicional (Figura 5).

Pruebas 1 y 2: La prueba 1 fue con fruto fresco (fruto procesado después del ablandamiento) y cocinada con unche (material resultante luego de la maceración del fruto y su lavado) y la segunda con fruto ablandado en agua durante 24 horas y cocinada sin unche.

2) Protocolo 2 (Figura 6)

Pruebas 3 y 4: La prueba 3 fue con fruto fresco (fruto usado  después del ablandamiento) y cocinada con unche. La prueba 4 fue con fruto ablandado durante 24 horas y cocinada sin unche. Se manejó la temperatura de forma constante hasta la extracción del aceite, siendo este el principal factor de diferenciación con el método tradicional (aproximadamente 90oC). Al inicio se probó con el uso de una marmita  industrial para la cocción del jugo de Seje, pero esta idea se descartó por el alto consumo de combustible (gas propano), el cual es costoso y difícil de conseguir por la distancia de la Reserva Natural a la población urbana del municipio.

Prueba 5, se evaluó el efecto de la temperatura en el inicio de la cocción del fruto. En esta experiencia se utilizó el agua caliente (aprox. 60°C) al momento de iniciar la cocción del fruto (contrario a calentar el agua con el fruto hasta lograr los 45°C), como e maneja en el método tradicional. Este manejo  de la temperatura generó un endurecimiento extremo del fruto haciendo imposible la extracción del aceite.

Figura 4. Proceso de extracción de aceite de seje (primera línea, cosecha y lavado de fruta de seje; segunda línea, cocción de la fruta y fruta en proceso de despulpado; tercera línea, salida de fruta del despulpado, separación del “unche”, proceso de separación por calor y aceite de seje).


Figura 5. Protocolo 1 empleado en La Reserva Natural Las Unamas para extracción de aceite de seje

Figura 6. Protocolo experimental 2 para la extracción de aceite de seje

En el proceso de extracción del  aceite de seje, con el protocolo 1 tradicional, se obtuvo una extracción máxima de 2,5% (prueba  2). El mayor  porcentaje de extracción fue obtenido con el protocolo 2, donde  se logró  una  extracción de aceite  de 4,26%  (prueba  4), incrementando la extracción respecto  al sistema tradicional en 70% (Tabla 2).

La torta de seje resultante  del proceso  de extracción fue analizada para  determinar su calidad  nutricional (Tabla 3). La torta  de  seje  del  protocolo 1 presentó mayor  contenido de  aceite  (6,1  a  13,5%),  mientras que  el  menor  contenido de  aceite  fue  obtenido en la  torta  del  protocolo 2  (2,7  a  3,8%).  El contenido de  proteína  de  la  torta  del  protocolo 2  fue  de  5%, mientras que la torta del protocolo 1 tradicional oscilo entre 4 y 6%.

La composición de macro y microminerales de la torta de seje y su alto contenido de materia orgánica,  puede constituirse  en valiosa fuente de minerales  para futuros usos en alimentación animal.

Composición del aceite de seje

Los análisis de la composición del aceite de seje  no presentaron  diferencia respecto al uso de fruto semimaduro (“pintón”) o maduro, aunque el rendimiento o extracción fue mayor en fruto maduro  (3.48 ± 1.0) que en fruto semimaduro (2.35 ± 1.0).

Como puede observarse en la Tabla  4, el ácido graso oleico representa la mayor proporción en el aceite de seje (81%), seguido del palmítico (12%), esteárico (4%) y los ácidos  grasos esenciales linoléico (2,5%) y linolénico (1%). La presencia de ácido oleico resulto mayor que la reportada para el aceite de oliva y comparada con otros reportes de aceite de seje (ver Tabla 5). Sin embargo,  puede  afirmarse que los aceites de oliva y seje tienen una composición que presenta una proporcionalidad muy similar en sus ácidos grasos.

Tabla 2. Resultados de la extracción de aciete de seje según los protocolos experimentales

Tabla 3. Análisis de la composición nutricional de la torta de seje según protocolo de extracción

Tabla 4. Composición del aceite de seje para el estudio, otros valores de referencia  y composición del aceite de oliva

Discusión

Estado productivo de la palma de seje (Oenocarpus bataua Mart.)

Se encontró una población alta de palmas jóvenes y palmas adultas en producción de la especie Oenocar- pus bataua Mart. (187 palmas ha-1), población intermedia a la reportada por Cifuentes et al. (2010), quienes para un “milpesal” puro encontraron 278 palmas ha-1 y para uno mezclado “marrupal mixto” 82 palmas ha-1. Las palmas productivas encontradas en este estudio fue del 67%, ligeramente superior a otras investigaciones que registraron 60% (Cifuentes et al. 2010).

La densidad de palmas registrada  sugiere que la dinámica ecológica de la especie y su adaptación a los suelos característicos de esta zona de transición andina-orinocense y amazónica, han permitido una presencia dominante de la palma de seje en los bosques de galería estudiados (Figura 4), favorecida además por la baja intervención antrópica en los bosques  de la Reserva Natural Las Unamas.

Composición de los Bosques y calidad de suelos

La familia Fabaceae registró el mayor número de especies (49), duplicando a la familia Rubiaceae (21), segunda en los registros de esta investigación. Comportamiento que confirma  lo señalado por Gentry (1988), quien  describió a la familia Fabaceae como la más diversa en los bosques neotropicales. En los distintos bosques de la Orinoquia y Amazonia colombiana, las Fabaceae aparecen como  la familia de mayor  importancia (Díaz et al., 2006).

Especies como Oenocarpus bataua Mart., Virola sebi fera Aubl. e Iryanthera laveis Markgr. Fueron las de mayor abundancia en todos los bosques (aunque mayor cantidad en los bosques Camoa y Chumeco), coincidiendo con otros reportes que consideran a Oenocarpus bataua  Mart. como una de las especies con  mayor presencia en los bosques neotropicales (Galeano y Bernal, 1987;  Kahn 1991;  Balick, 1992;  Henderson et al., 1995). Los resultados para las clases diamétricas en los tres bosques studiados, evidencian que existe un proceso de regeneración sostenida por ejemplares de bosque  primario bien conservado, con  DAP de ≥ 30  cm.  En el bosque  Porongo  se encontró en  mayor cantidad Socratea  exorrhiza  Mart.  H.  Wendl.,  Iryan thera laveis  Markgr.  y Protium  crassipetalum  (Figura 6). Los bosques  estudiados tuvieron  una composición florística de amplia  variedad  de especies  raras o poco abundantes, destacándose especies del sotobosque con presencia de elementos amazónicos. Este estado de sucesión primaria, puede estar influenciado por las características fisonómicas del terreno, la dinámica de los ciclos climáticos, la historia natural  de algunas  especies  y la calidad  de los suelos (Romero et al. 2004).

Respecto a los suelos, la calidad  físico química  encontrada  en estos bosques y la presencia de Oenocarpus bataua Mart., sugiere que  la palma de seje puede ser considerada como una especie promisoria por su especial adaptación a suelos considerados pobres (Galeano y Bernal,  1987,  2010;  Cifuentes  et  al. 2010;  Balick, 1992; Morcote-Ríos  et al., 1998).

egún Romero et al., (2004), estos suelos del piedemonte antiguo tectonizado de sabanas y bosques, con precipitaciones fuertes estacionales y períodos marcados de  sequía,   muy  frágiles  y  limitados  para uso en la agricultura  permanente y la actividad agropecuaria se caracterizan por tener: a) escasez de nutrientes disponibles, esenciales para los cultivos; b) deficiencia en materia orgánica; c) elementos tóxicos para algunas plantas  (hierro, manganeso y aluminio); d) relieve disectado y presencia de capas endurecidas y cementadas por hierro y e) susceptibilidad a la erosión por escorrentía, erosión  eólica y por movimientos en  masa.  Adicionalmente, estos  suelos  Oxisoles y Ultisoles están  caracterizados por su alta acidez   baja  fertilidad natural, y se constituyen en los suelos predominantes de la cuenca del Orinoco y la región Amazónica (Cuevas, 2001). Allí el fósforo es, con frecuencia, el elemento limitante  de la fertilidad (Pérez et al., 2007). Su presencia se debe casi exclusivamente, a la descomposición de la materia orgánica.  El acceso de las plantas  a los fosfatos es limitado y depende en gran medida de las características de su sistema radicular y complejas relaciones con microorganismos, el cual determina la eficiencia  en la exploración y absorción del fósforo.

Entonces, es de gran importancia evaluar la capacidad productiva de este tipo de bosques, que tienen poblaciones importantes de palma de seje. El sistema radicular de esta palma está conformado por raíces adventicias que se desplazan lateralmente a una  distancia de más de siete metros (Borgtoft–Pedersen  & Balslev, 1993). Aquello  favorece la extracción de elementos como el fósforo y otros minerales indispensables para la producción de la palma. En plantas con un sistema radical poco desarrollado, esta  limitación  puede  ser superada si se establece una simbiosis con hongos formadores  de micorrizas (Salamanca  et al., 2004; Martínez et al., 2009; Rodríguez-Echeverría, 2009).

Es factible que la capacidad productiva de estos bosques con palma de seje pueda explicarse por una actividad orgánica en la superficie el suelo, de la hojarasca (mulch), que tiene su mayor actividad en el perfil A del suelo. Ello genera una oferta de nutrientes al sistema radicular de la palma. La simbiosis entre microorganismos y plantas en el ‘’mulch’’ da vida a los suelos en los bosques, ofrece una diversidad de hongos, esporas, bacterias e hifas que ayudan a la descomposición del material orgánico como brácteas, hojas de palmas y elementos de alto contenido de lignina. Esto permite a las plantas  una forma segura de adquirir  y diversificar nutrientes  como  N,  K, Ca,  Mg, Fe, Mn  (Johansen  et al., 1994;  Salamanca, 2004),  obtener  agua y extender el área radical  que facilita su capacidad de sostenerse físicamente  en el suelo, mejora su resistencia y adaptabilidad  al ecosistema. Además de su efecto directo  en la nutrición, también  inducen a cambios  fisiológicos que comprenden un aumento en la tasa fotosintética  y redistribución del carbono fijado hacia las raíces, solubilización del fósforo y mecanismos de defensa contra patógenos de plantas  (Salamanca,  2004;  Rodríguez  – Echavarría, 2009).

Estos procesos   orgánicos   en  la  superficie  del  suelo ofrecen  hongos,  levaduras,  hidratos  de carbono (azucares,  almidones, entre  otros) y minerales  como  Ca, Mg, Zn, B y P a los microorganismos, necesarios para su alimentación y provenientes de la fotosíntesis de la planta.  Esta interacción ayuda a los bosques  de la Orinoquia  (Romero et al., 2004) limitando  los efectos da ñinos de la erosión  causada por el agua,  a su vez que el incremento en  los procesos  de  absorción y translocación de nutrientes  como  N, P, K, Ca, Mg, S, Zn, Cu, Mo, Fe, Mn; y la no absorción toxica  de algunos de ellos. Factores como la acidez, las concentraciones de  materia  orgánica,  P, N,  Al, Cu y Zn en  el suelo, inciden  sobre  el buen  establecimiento y desempeño de la simbiosis. Ello se refleja en la capacidad de colonización de hospederos y la producción de esporas  e hifas de hongos (Sieverding, 1984; Bhatia et al., 1996; Sleverding,  1991;  Van der  Heijden  et al., 2008)  que fácilmente  interactúan con  especies  como  las palmas nativas de la zona.  La composición físico química  del suelo  de los bosques  estudiados (ver Tabla  1), pobre en materia  orgánica,  muy ácida  y con muy bajo contenido  de nutrientes,  pero alta contenido de aluminio y hierro,  no permite  explicar  el comportamiento productivo de la palma de seje. Posiblemente la dinámica biológica  expuesta  sea el sustento de la productividad de la palma y el bosque.

Las palmas  establecen relaciones ecológicas de una alta especialización, tanto en los sistemas reproductivos como  en las interacciones con sus insectos  polinizadores (Jelínek 1992,  Ervik 1995,  Küchmeister 1997,   Küchmeister   et  al.  1998, Henderson  2002, Núñez  et  al. 2005).  García  M. (1988)  sugiere  que los principales polinizadores de la palma  de seje  o milpesos  (O. bataua) son escarabajos de las familias Curculionidee  (Phyllotrox  spp.  y  Derelomini  spp.) y Nitidulidae (Mystrops spp.).  Cabe  anotar  que  las inflorescencias  son  visitadas  por  gran  cantidad de insectos, reportándose cerca  de 80  insectos  y arác nidos  diferentes,  con  los escarabajos como  los más abundantes (Balick 1992).

La mutualidad simbiótica del  bosque  permite  la producción de especies  como  la palma  de seje, que a su vez es usada  por la biodiversidad de fauna  representada  en  mamíferos.  Se reporta  que  sus  frutos  hacen parte de  la dieta  de  zainos  (Pecari tajacu  Linnaeus), cajuches (Tayassu pecari Link), monos  capuchinos (Cebus  albifrons  Humboldt, Sapajus  apella  Linnaeus) y el mono  araña  (Ateles belzebuth É. Geoffroy) (Zona & Henderson; La Rotta 1989). También  de aves como loros (Pionus fuscus  Müller, Pionites melanocephalus Linnaeus, Amazona achrocephala Gmelin  y Amazona farinosa Boddaert), tucanes (Rhamphastos  tucanus)  y la pava (Penelope marail Muller) (Sist & Puig 1987,  La Rotta 1983).

La palma de seje y su comportamiento productivo, es un buen ejemplo de la necesidad de considerar las dinámicas  orgánicas en los suelos  de la Orinoquia, en particular,  los suelos  de  los bosques  de  galería,  que según la información  físico química serían clasificados como de muy bajo potencial productivo y deberían ser transformados.

Épocas de cosecha y protocolos de extracción de aceite

Los parámetros productivos obtenidos en este estudio (2 racimos palma-1, peso de 22,5 kg, de los cuales 14,5 kg son frutos, 500  g de frutos secos,  7,5 kg de raquis y 500  frutos por racimo) están  entre los rangos reportados  por  otros autores  como  alick (1982)  y García (1997). Ellos reportaron 1,5 racimos  palma-1, con peso aproximado de 28,6 kg y un promedio de peso en frutos de  19,2  kg, que  pueden variar  en  el número  de frutos desde  500  a 800.  Vallejo  (2002)  reporta  entre 3-4  racimos palma-1, con  más  de  1.000  frutos  cada uno.  Ríos et al. (1997) afirman  que,  en un racimo,  se pueden encontrar en promedio 1.362  frutos, con  un peso  aproximado de 19 Kg. En el pacífico  colombiano Collazos & Mejía (1988) observaron que un racimo produce como  máximo  1.300  frutos y como  mínimo 64, con  un peso  promedio de 6,2 kg. Cifuentes  et al. (2010) registró una producción de frutos maduros  por ciclo de 34 meses, de 3.014  kg y 330 kg ha-1   para bosques inundables del Chocó biogeográfico.

En este estudio, el porcentaje de extracción de aceite respecto  al peso  del fruto oscilo  entre  2,5  (protocolo1 tradicional) y 4,3 (protocolo  2) en condiciones de bosque  de galería.  Estos valores son inferiores a otros registrados  para  otros ecosistemas. Villachica  (1996) afirma que de cada  racimo  puede  obtenerse entre 5.2 y 6.4%  de  aceite.  Blaak (1992)  reporta un  potencial de extracción entre 14 y 23%  de aceite  y otros como Balick et  al. (1981)  y Mejía  (1988  y 1992)  registran extracciones del 5% al 6%, del epicarpio y mesocarpio del fruto, sin la utilización de solventes químicos en el proceso. Balick et al., (1981) y Balick (1982  y 1985) sugieren  que  el  contenido de  aceite  en  el  mesocarpio esta alrededor de 19 al 23%, y en el epicarpio del 14.5%, por lo cual gran cantidad de aceite se queda en el jugo cocinado durante  la extracción.

Aunque  el contenido de grasa de  la torta de seje se redujo entre los protocolos 1 tradicional (promedio de 9,8%) y protocolo 2 (promedio de 3,2%), es evidente que hay una fracción  importante de aceite que  no se logró extraer. Al parecer, cuando se está calentando el “unche”  para extraer el aceite, debido  al alto peso molecular,  algunas  lipoproteínas (especialmente las lipoproteínas alfa) se precipitan al elevarse  la temperatura del agua  (Harper, 2002).  Asimismo, parece haber un efecto por la presencia de gomas o consolidados no conocidos, que reaccionan rápidamente al manejo  de la temperatura, encapsulando el aceite e impidiendo su extracción. Además, la evidencia de los contenidos de fósforo en la torta de seje sugiere alta presencia de este elemento en los frutos. El fosforo podría impedir el desdoblamiento de los fosfolípidos no hidratables, durante el proceso  de extracción. Esto resultaría  en bajo porcentaje de aceite extraído.

No  obstante  lo anterior,  la torta  resultante  de  la extracción  del  aceite  de seje  puede  considerarse como un  alimento  completo para  alimentación animal,  especialmente de monogástricos. Su contenido de grasa, proteína,  ENN, macro y macrominerales permitirían  su uso en alimentación de aves y cerdos.

Composición del aceite de seje

Podría decirse, como referente para aquellos poco familiarizados con  palmas  tropicales, que el aceite de seje tiene  una composición equivalente al aceite de oliva.  Ello permite  afirmar que es adecuado para el consumo humano y, desde luego, con potencial de  so estratégico en la nutrición animal. La composición de ácidos grasos del aceite de seje presentó una mayor concentración de  ácido oleico (81%) comparado con otros reportes de literatura y respecto al aceite de oliva (Tabla 5). Los contenidos totales de ácidos  grasos insaturados y saturados  fueron para  el aceite  de seje similares al del aceite de oliva (Balick, 1993 – 1998; Pedersen, 2000; FAO, 2001; Estudio Reserva, 2006). Una determinación de la composición del aceite  de seje hecha  previamente  en la Reserva Natural  Las Unamas,  presentó menor contenido de ácido oleico y mayor contenido de ácidos linoléico  y linolénico que los obtenidos en este estudio.

Tabla 5. Composición de macro y micronutrientes de la torta de seje

Un cálculo estimado de producción de aceite de seje de estos bosque  de galería, teniendo como referencia el porcentaje de extracción del protocolo 2 y una  población de palmas productivas del 62%, sugiere que se podría producir  aproximadamente 150  litros de aceite ha-1   año-1. La producción podría llegar a 195.000 litros de aceite de  seje año-1  para la zona de estudio,  considerando un total de 1.300 ha de bosque. Un estimativo  del valor de este aceite en  el mercado, considerando su similitud  al aceite de oliva, podría  estar alrededor de $3 USD litro-1   de aceite, lo cual significaría un valor neto de $600.000 USD. Esto sugiere que  existe un gran potencial productivo para un uso sostenible  del bosque, mediante la extracción racional  de aceite de seje. Como parte de  la búsqueda de  oportunidades de  mercado para el aceite  de seje, se diseñaron botellas  de vidrio fabricadas  a mano  con su respectiva  etiqueta, relacio- nando  el aceite  con la conservación del bosque  y su calidad  nutricional Conservando  el  Bosque  Productivo  (Figura 7). No obstante,  deben  considerarse evidencias de la estacionalidad de la producción de la  palma  de  seje.  Cifuentes  et  al.  (2010)  encontró que  la  producción de  frutos maduros  en  el  Chocó biogeográfico ocurre  cada  34  meses  (22  meses  de producción alternada con  12 meses de oferta nula), con  un  estimado  de 192  racimos  ha-1,  proyectando una  producción de frutos maduros  3014  kg ha-1   por ciclo productivo.

La perspectiva económica  del  aceite  de  seje  permitiría una  más  eficiente  conservación de  los bosques de galería de la zona en estudio y de la Orinoquia en general.

Figura 7. Presentación y empaque para la comercialización del aceite de seje

Conclusiones

La palma de seje Oenocarpus bataua Mart. es un ejemplo de plantas  útiles en los bosques  de galería  orinocenses,  utilizada   ancestralmente por  los  pobladores nativos,  adaptada a las condiciones de suelo  y clima de la Orinoquia, con un producto de alta calidad  nutricional,  a saber, el aceite de seje.

La composición florística  de  los  bosques  de  galería estudiados sugiere  que  estos relictos  de bosques  aún conservan parte  de la historia  de congruencia de los bosques  andinos, hacia  la región del piedemonte, características  de  la altillanura  y elementos propios  de la región  amazónica. En consecuencia, su protección y conservación son  una  prioridad.  Son reservorio  de biodiversidad y tienen una población de palma de seje de alto valor estratégico.

La calidad  nutricional del aceite de seje es equivalente o superior  al aceite  de oliva, siendo  este un producto de alto valor económico del uso sostenible  del bosque de galería,  que  podría  favorecer  su conservación, conocimiento y valoración. Los bosques de galería tienen un  alto  potencial productivo con  la palma  de  seje  y no se deben  transformar.  Su conservación implica  un valor estratégico  departamental, regional y nacional.

Agradecimientos

A Colciencias, Proyecto (cod. 1122-021-7552), Caracterización y uso  integral de la palma de seje (Oenocarpus  bataua Mart.), recurso natural de alto valor y expresión de la riqueza de la diversidad de palmas de la Orinoquia colombiana; Fundación Horizonte Verde; Reserva Natural Las Unamas; Laboratorios de Suelos y Nutricion Animal de la Universidad de los Llanos y al Laboratorio de Toxicología de la Universidad Nacional de Colombia. Agradecimiento por el apoyo con este manuscrito a la I.A. Tahnee  Saleh, convenio Corpometa.

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