Orinoquia

Orinoquia, Volumen 13, Número 2, p. 163-173, 2009. ISSN electrónico 2011-2629. ISSN impreso 0121-3709.

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Artículo de Reflexión/Reflection Article

El desarrollo regional de Colombia "Selva y Llanos: Modelos contrapuestos"

The Regional development of Colombia "savanna and forest: conflicting models"

Alberto Baquero Nariño1*

1Escritor e historiador, Asesor de Planeación de la Universidad de los Llanos. albaker45@hotmail.com

Recibido: Julio 13 de 2009 Aceptado: Septiembre 30 de 2009

Planteamiento

¿Por qué Amazorinoquia?

Si bien, fui instruido por el académico Raúl Alameda Ospina (1) respecto del ámbito geográfico de esta disertación -Meta y Casanare- la Universidad de los Llanos considera útil para la trascendencia regional y el propósito útil de este Foro, ampliar el horizonte analítico al conjunto de los diez (10) departamentos asociados en Amazorinoquia (2) -siete (7) departamentos de Orinoquia y tres (3) de Amazonia- para plantearle al país propuestas que surjan desde adentro y desde abajo, dada la identidad histórica de sus espacios territoriales, lo ríos sucesivos, los nichos biodiversos amenazados, las zonas de transición, las culturas e idiomas en extinción, los conglomerados excluidos, las intervenciones arbitrarias y el saqueo continuado, que son efectos del modelo de crecimiento sin desarrollo.

Estos departamentos se asociaron como mecanismo de unidad política frente al desdén por las esencias y el interés por extraer los recursos que tiene el "Centro". Su debilidad ha sido la inestabilidad política de los mandatarios y por ende, la precaria gobernabilidad, aspecto que es posible superar.

Llano y Selva son una verdad con dos macro-sistemas vinculares. Cada uno es en esencia homogéneo: En el primero las sabanas anegadas, bosques de galería, médanos y sabana eólica y para el segundo los bosques, cachiveras, selva virgen, parques naturales, cada cual con heterogeneidades diversas y singularidades específicas trazadas por montañas, ríos, dinámicas, pobladores, recursos mineros, espacios fronterizos.

Nos hermanan el modo y el proceso de poblamiento, los nichos biodiversos, las taras que dejan las explotaciones agrarias o mineras, los ecos desgarradores de las economías de bonanza en las etnias y núcleos mestizos, dependencias, exclusiones y la síntesis plural (Nota del autor referida al crisol del mestizaje, a la farmacopea, a las culturas y sus idiomas, a la fauna y a la flora.

Campo disciplinar: "Sociología Política del Desarrollo (Denominación del autor a su cátedra de desarrollo económico, X Semestre de Economía, en la Universidad de los Llanos, año 2004)"

En el ejercicio de la cátedra de desarrollo cuyo enfoque toca las aristas de la economía política y de la política económica, las teorías propias de la disciplina han de poseer un escenario que integre texto-contexto (3). La ejemplificación analítica en los escenarios reales, guía la asimilación de las esencias de la ciencia económica, tratada desde el núcleo de sus enfoques plurales.

Tal integración posee un elemento articular que es el acercamiento a la médula de la sociedad que es determinada por factores socio-culturales, tantas veces desdeñados por lo circunspecto de los colegas frígidos, ante vigencias arbitrarias de la política económica, que se inculcan a la profesión, como ocurre al justificar tasas de usura del 70% o permitir que se comenta el saqueo continuo a la población por parte del sector financiero, como si ello fuera lo normal o lo indispensable en el funcionamiento equilibrado del circuito económico.

Sobre esta premisa conceptual, se realiza esta disertación.

Dialéctica de los tres enfoques (4)

Se advierten tres formas de interpretación política, económica, social y cultural sobre la macroregión en Colombia, que es parte del todo integral de la panamazonia, un gran escenario biótico del mundo en Sur América. Esbozo singularidades de estos enfoques diferenciados.

La del modelo de crecimiento sin desarrollo

Se funda en una visión exógena de la República Señorial que observa desde la cúspide extraterritorial, preconcebida con la funcionalidad lineal que se le asigna a un territorio y a sus asentamientos, al tenor de las "Etapas de crecimiento económicos de Walter Whitman Rostow" (5), por la cual la "Sociedad Tradicional" debe hacer el tránsito escalonado hacia el "Consumo a Gran Escala oAlto Consumo en Masa", luego de pasar por indefectibles etapas, de "Transición o Condiciones para el Despegue", la del "Despegue Económico" y el "Camino a la madurez", determinante teórico que es refutado en sus clases en Economía de la UN por Antonio García en 1968. Es claro: Ese tipo de evolución lineal es ajena a los necesarios cambios estructurales que poseen los países, para que logren avanzar hacia el desarrollo.

El crecimiento horada los equilibrios del planeta que posee para preservarse; envenena aguas y suelos con sustancias teratogénicas; hace abusivas aspersiones, como lo comprueba científicamente la Universidad de los Llanos (6), al seriar desde el 2002 el deterioro de las células de los órganos de los sentidos de la cachama blanca en zonas sujetas a la aspersión con glifosato y los surfactantes.

Visión del modelo de desarrollo hacia adentro

Concibe el desarrollo regional con objetivo preciso: Modificar las relaciones de dependencia entre las regiones, en vez de profundizar esas dependencias. Es la visión promotora del modelo de desarrollo hacia adentro, es decir de la mirada desde abajo y desde adentro (7,8).

La propuesta de modelo funda su argumentación en posibilitar que se logren en conjunto siete objetivos estratégicos, requeridos por la región, sus instituciones y gentes. Este logro debe aportar soluciones estratégicas, para el país y el subcontinente, dado que aún el modelo depredador no ha podido destruir todos los nichos biodiversos, aunque los interviene y amenaza mediante acciones y leyes. Los objetivos estratégicos impulsan el cambio estructural y son:

  • Soberanía Alimentaria para la región y el país.
  • Preservar y defender la biodiversidad.
  • Producir con modelos agroforestales de desarrollo limpio MDL
  • Categorizar como conocimiento científico el saber ancestral.
  • Posibilitar la verdad Multiétnica y Pluricultural de la Nación.
  • Modificar las relaciones de dependencia con el "Centro" y con los grupos hegemónicos.
  • - Mutar la economía extractiva por la economía de transformación.

La mirada autóctona: Cosmovisión Endógena

Quizá en estos momentos sea extraño a la teoría económica mencionar que coexiste un saber empírico, que surge de una milenaria cosmovisión endógena de las etnias autóctonas, el cual permanece reglado, ágrafo, con principios y leyes de producción y distribución, que dados el racismo y la marginalidad - herencia colonial de las Leyes de Indias- no se reconoce en esta arraigada República Señorial (9), que se niega a desaparecer y que sigue aferrada a los credos inquisidores, a cuya convocatoria se unen fuerzas políticas, con una sinrazón feudal cual es, la desaparición del contrario en forma sistemática, selectiva y ejemplarizante, como se tipifica en la sociología criolla (10).

Esta otra visión de país aporta elementos dignos de asimilación por la sociedad dominante, para que ese pensamiento se exprese y nutra de equilibrios el desborde consumista que genera caos. Es necesario incluir esta visión integralmente a la escena nacional.

Un elemento a asimilar en la organización social de la Nación, es la armonía que se ejerce entre los derechos del bien común y los derechos del bien particular (11), que en las economías de mercado se han refundido, ante el individualismo, producto de todo un sistema que premia y demuestra el éxito de quienes abusan del poder y manejan la ley para favorecimiento particular.

Proceso y modos de producción

El proceso de producción se define en la migración histórica y sucesiva de gente andina y de las costas, muchas carentes de especialización, como producto de las guerras fratricidas en la región andina y de las bonanzas mineras que se alternan.

Hay poblados de sabana que se forjan desde la presencia de las Reducciones Jesuíticas, en los siglos XVII y XVIII en especial en Casanare. Ellos subsisten todavía basados en la ganadería extensiva de sabana, la cual se complementa en el pancoger del conuco y la pesca. Esas ocupaciones tuvieron una pugna interfluvial que llegó al extremo de las guahibiadas (nombre dado a la Cacería o masacre de indios, denominados de manera genérica guahibos por la sociedad mayoritaria (12, 13).

Casanare además tiene asentamientos cordilleranos campesinos e históricos, que además de agricultura de subsistencia poseen recursos mineros como Sácama, La Salina y Chámeza y otros unas condiciones sobresalientes Támara en café y Nunchía como epicentro colonial.

El Modo de Producción del pasado reciente de postviolencia partidista de los 50`s es la colonización rapaz: Ocupación aleve, tumbe y quema, venta al terrateniente y, el ciclo vuelve y juega en su destrucción selva adentro. Todavía existe, dado el hecho de incursiones hechas por colonos que provienen de asentamientos urbanos subnormales, que no son campesinos.

Las intervenciones sucesivas son determinantes del proceso y del modo de producción que alteran los equilibrios ecosistémicos y a la vez, degradan el clima convivencial (14) sobre lo cual hay registros científicos. Existe además un acervo de sucesos documentados que develan orígenes y ecos, ante la débil o inexistente presencia del Estado.

Desubicación contextual del "Centro"

La comprensión regional

Derivada de una interpretación planetaria deficiente respecto al país por parte de la cúpula, integrada por grupos dominantes y gobierno central (15) se adquiere una equívoca visión sobre las regiones, que prima en las decisiones de política y que se traduce en intervenciones demográficas inducidas que las invaden, agreden y degradan.

La ignorancia de las dinámicas íntimas de los territorios, sus hitos y fortalezas económicas, derivan en desgarramiento de la sociedad tradicional y en masacre o expulsión permanente de los pueblos indígenas. Es una tara racista anticultural que retrata a la República Señorial, la cual acá subsiste.

Si hemos de ubicar a 1980 -propuesta del Foro- como época de disyuntiva de historia contemporánea, por la inserción artillada del modelo neoliberal, cuyo ciclo mundial transita en 2009 por el momento declinante, es evidente que las transformaciones del territorio, son cosméticas en todos los aspectos, porque las estructuras económicas, sociales e institucionales y de poder político siguen estancadas, así exista rotación de propietarios y de protagonistas. El coeficiente o Índice de Gini muestra una concentración de la riqueza en pocas manos, con tendencia a acentuarse aún más.

Es un modelo con un régimen de reproducción simple de corte patriarcal, con aparatos rígidos que lo sustentan, así el resultado sea contrario al bien común, a la búsqueda de la felicidad como concebían los neoclásicos entre ellos John Stuart Mill (16), que se debatían entre el utilitarismo de Bentham y el positivismo de Comte, como definición magna de la función del Estado.

Dinámica económica del territorio

Asentamientos republicanos 1830-1950

La economía campesina en el Meta y en Casanare se instaura a lo largo del piedemonte, derivada de las migraciones pausadas provenientes del oriente de Cundinamarca y sur oriente de Boyacá, que ocurren atraídas por vínculos familiares y de compadrazgo desde 1830.

Ya a finales del XIX existía una economía cafetera en la cordillera oriental, con grandes poblados cafeteros entre ellos Támara en Casanare (Támara caficultora a base de la variedad arábiga se equipara con los emporios cafeteros del Viejo Caldas) y Villavicencio en el Meta. Támara sigue como centro productor importante y en el Meta se traslada hacia la zona del Alto Ariari.

La vocación agrícola del piedemonte se extiende desde el Ariari hasta el Sarare- y es producto de migraciones campesinas: La proveniente de las migraciones del oriente de Cundinamarca desde Choachí al Guabio, de Casanare desde Chivor a Labranzagrande, en Arauca desde el páramo del Almorzadero a Saravena; se agrega la que llega al Meta desde el Tolima, impulsada por la violencia de los años 50. De allí surgen los pueblos que hoy son municipios.

Los asentamientos republicanos surgen en la región por necesidades del intercambio de bienes o por avanzadas espontáneas de colonización, derivada de la apetencia de oportunidades por una de las ocho principales bonanzas sucesivas (se refiere a: Quina, sarrapia, caucho, madera, marihuana, oro, petróleo y alcaloides), con una característica singular, comprobada históricamente y que describe la tradición oral, puesta en la literatura: "Los pueblos en el Llano los fundan los curas y los godos y los hacen progresar las putas y los liberales" (17).

El tipo de ocupación de esa época forma fincas productoras de alimentos de pancoger, en la típica economía campesina, la cual impulsa la creación de asentamientos, que en el inicio son puntos de encuentro, sitios de abastecimiento, centros de vivienda, puntos de administración y cuarteles de la policía.

Es en términos históricos el tipo "farmer" o de especies de granjas con variados cultivos, gallinas, cerdos, unas cuantas reses, caballos y la vivienda con todos los servicios, así como las instalaciones y herramientas propias del agro.

Eco de las economías de plantación

De 1950 en adelante las economías perennes mecanizadas o de plantación, se inician con la Palma Africana y los cultivos estacionales algodón y arroz primordialmente, refuerzan la constante productiva de la ganadería extensiva, se relocalizan con tecnificación, pero sin modificar -en muchos casos- las relaciones patriarcales de producción.

Ellas generan polos agroindustriales -Granada- Villavicencio- y luego Villavicencio-Puerto López, con barriadas para la mano de obra especializada, que se ubica en los asentamientos existentes. Ese cordón se extiende con el arroz hasta Nunchía en Casanare y con ganadería a lo largo del piedemonte llanero y caqueteño, en los Llanos y en la Zona de Reserva Campesina del Guaviare.

La ocupación de los alcaloides

A partir de 1980 los pueblos los fundan del modo "yunker"(18), la economía de los alcaloides, es decir con tractores, mano de obra, curas y cantinas, cocinas, almacenes, talleres, patrones, chichipatos y matones. Y los potencian luego las economías de bonanza minera: Oro y petróleo principalmente.

En otras palabras se "fundan" varios pueblos y algunos de ellos se sumen en el silencio de la selva y se abren paso por el bosque virgen, con el amparo de las políticas agrarias y el desdén histórico por la biodiversidad, como son el Sarare, el Ariari, Guaviare y Cumaribo, para mencionar ejemplos notorios de la degradación antrópica.

Como eco de la persecución de los cultivos y su erradicación manual o con aspersión, estos se trasladan permanentemente al interior de la selva, destruyendo el ecosistema y anulando la biodiversidad. En esos momentos solo hay avanzadas depredadoras, donde se siembra y se procesa la hoja de coca. En pocos casos se deriva en asentamientos estables.

Reciclaje centro-periferia

La macroregión del Orinoco-Amazonas es concebida como región periférica, despensa o patio trasero, en la tipología que el economista argentino Raúl Prebish precisara en los años 60 para Latinoamérica con respecto a la metrópolis. La observancia de los patrones del liberalismo económico inglés, basado en la ley de las ventajas comparativas, son aplicados para esta región. La periferia, patio trasero o despensa, tiene la función de producir para que de allí salgan los productos sin transformación ni valor agregado alguno.

El patio le asignan desde afuera y de manera arbitraria la función receptora del desarraigo, cuya finalidad es la de aliviar tensiones urbanas y rurales generadas en la región andina, por las confrontaciones violentas derivadas de luchas por la tenencia de la tierra y por el poder político.

El sino extractivo

El modelo de crecimiento hacia afuera o de crecimiento sin desarrollo, se restringe al ciclo de producción agropecuaria ortodoxa de materias primas y a su comercialización en un mercado manipulado, cuya tasa de ganancia va al intermediario y, como paradoja, le abre rutas y fronteras a la formidable economía heterodoxa agroindustrial de los alcaloides, la cual posee una rentabilidad incomparable y deja mayores márgenes distribuidos en la cadena.

El proceso minero con base en la producción de hidrocarburos, que irrumpe en condiciones de bonanza a partir de 1975 cuando surge Caño Limón, Arauca, profundiza el modelo en su modo extractivo. El caso lo replica Cusiana en 1989 y Cupiagia 1995 en Casanare y lo vive el Meta en Rubiales 2003, con el respectivo impacto de bonanza, la ingerencia del gobierno central para capturar los recursos y asignar ejecutores.

La inutilidad económica de la guerra

La guerra de los alcaloides que se libra con sevicia en Colombia y cuyo campo de batalla inunda la región Amazorinoquia, dadas las condiciones físicas, mecánicas y edáficas para producir hoja de coca, es causada al ignorar lo elemental de macroeconomía: La ley de oferta y demanda. Un sucedáneo para la abundante crisis de personalidad de la época de los buscadores de prestigio, con enorme precio en el mercado, es apetecido al precio que sea. Pero tiene una guerra encima: La de los laboratorios productores de fármacos de origen químico (19).

Su persecución deja en el territorio productivo, es decir en la región Amazorinoquia, un reguero de cadáveres y damnificados. Es una guerra, que perpetúa el modelo de crecimiento sin desarrollo, instaura nuevos señores feudales y propicia formas no civilistas de control socio- político, que se advierten en un mórbido presente continuo.

Creemos que en razón a la enorme ganancia que produce la transformación de los alcaloides para consumo individual, cuya mayor porción queda en los países consumidores del norte y que durante años disfrazaron el derrumbe del modelo sibarita, basado en un exacerbado y enfermizo consumismo suntuario, los criterios económicos que pugnan por el tratamiento legalizado del consumo de los derivados de los alcaloides, entre ellos los autorizados de Milton Friedman (20) son vistos por los republicanos y sus émulos locales de Colombia, como fórmula del diablo, mientras los fabricantes de antidepresores, impulsan la persecución, de la misma manera como Roche, sale de la crisis al poner en el mercado un producto contra la peste porcina, que es altamente nocivo para la salud humana.

Región exportadora neta de capital

En la economía extractiva el capital originario regional migra en una exigua parte al proceso de reproducción ampliada. Exporta el mayor porcentaje de las ganancias netas de capital generado en el territorio, lo cual se demuestra en los análisis de las regalías del petróleo de Arauca y Casanare, en las minas de oro del Guainía y en todas las bonanzas que se han dado en el territorio.

Centralismo patriarcal

El modelo es centralista y posee matices patriarcales. Es la típica mirada desde arriba y desde afuera, que sufre la región con reciclaje de ella, con énfasis en la neo-colonización rentística paisa, acelerado en los recientes 6 años.

Significa que la compra acelerada de tierras posee una motivación en las obras de infraestructura que proyecta el Gobierno Nacional, lo cual redunda en ingente valorización, lo cual ocurre desde 2006, en la altillanura Meta-Vichada.

Es de anotar que en el Medio Vichada, concretamente en la división que traza el río Vichada, con epicentro en Cumaribo (Significa Casa de Cumare, pueblo fundado por Nicolino Mattar, convergencia de indígenas de varias etnias), se trasladó el emporio productivo de coca y de cocaína que estaba boyante en Miraflores, Guaviare, hasta 2001.

Ocupación de tierras

Eco de las bonanzas

En las sucesivas bonanzas cuyos ciclos cortos redondean 3 décadas, se instauran economías de saqueo por parte del nivel central. Históricamente esos hitos económicos son: A finales del siglo XIX Sarrapia, quina y pluma garza: en el siglo XX, a comienzos el caucho, a mediados marihuana, oro y a partir del ter- cer tercio, petróleo, coca y amapola.

Eso hace que la acumulación de capital derivado de los negocios de la bonanza, se canalice hacia los territorios de origen de quienes ejerzan el poder empresarial y político a escala nacional.

Función receptora del desastre

Las decisiones de ocupación territorial han llegado como imposiciones para resolver crisis nacionales, derivadas de la violencia en otras regiones, las cuales se incrustan en esta región, ajenas a toda perspectiva y contexto interiores.

El efecto genera desastres ambientales, demográficos, económicos y sociales. Tales son los casos de la colonización dirigida -Caja Agraria e Incora- a partir de mediados de los 50 del Sarare que destruye el 90% de ese santuario de flora y fauna, del Caquetá y del Ariari-Macarena que potreriza esos territorios frágiles de selva húmeda tropical y, de la zona de reserva campesina de la colonización del Guaviare que se protocoliza a finales del siglo en 1997. Se titula desde el 2001.

El ciclo generacional

La primera oleada de colonización es de campesinos desarraigados que encuentran futuro en esas tierras, pero que a partir de la segunda generación derivan en colonos de tumbe y quema. Los otros actúan indefectiblemente como arrasadores, conforme a oscilaciones que estudia el nobel de economía Jan Tinbergen (21): De una generación pionera, se pasa a una usufructuaria y de ella a una dilapidadora.

El estigma de la FAO

La FAO a partir de observaciones sobre el comportamiento de los meandros hídricos de la llanura aluvional de desborde, concluye sobre la inconveniencia de crear una infraestructura estable en los llanos, dada la tendencia a movimientos telúricos sobrevinientes, causantes de tal hecho y propensos a desastres.

Esa falacia que es más cierta para grandes zonas montañosas del territorio y que afecta al piedemonte, signa a la región a un retraso notable de infraestructura física, en relación con el resto del país. Hoy solamente existe una vía con especificaciones medias que fluye a Bogotá. Los demás accesos se hallan en pésimas condiciones. Les hacen mantenimientos si hay una protesta.

Decisiones equivocadas

El fracaso de Marandúa se recicla

Este programa de ocupación territorial que se impulsa como una gran política de ocupación territorial a partir de 1983, en la Presidencia de Belisario Betancur, fue un fracaso rotundo, habida cuenta de la total ausencia de perspectiva interior. Entre ellas la selección de sitio, el cual careció de conocimiento de las condiciones edáficas, productivas, poblacionales y de infraestructura. Primó la ubicación geopolítica de una base militar, equidistante entre Bogotá y Caracas y al final solo quedó la base de Terecay.

La remembranza sería solamente de carácter histórico, si ella no fuese reciclada por el Ministro Carlos Gustavo Cano, en el primer gobierno de Uribe Vélez y que ahora, en el segundo, permanece viva, en el macro-proyecto "Renacimiento de la Orinoquia Alta de Colombia" (22), cuyo objetivo es crear 5 centros poblados, cada uno con 2 millones de habitantes, con una economía basada en siembra y explotación maderera de los bosques artificiales.

En términos regionales es la tercer oleada de la colonización paisa a la altillanura -Meta y Vichada- con capitales de origen heterodoxo, en cercanías al que hoy es el epicentro máximo de la producción de alcaloide derivado de la hoja de coca, Cumaribo, ubicado en la zona de transición llano-selva en el medio Vichada.

Se trata de una típica adquisición latifundista y de carácter rentístico, porque en el programa se halla la ocupación feudal de Carimagua, la vía al Cumaribo, la construcción vial por el sendero del Diosonamuto o Camino de Dios (se refiere a ruta precolombina del Orinoco al Camoa, sin pasar por aguas fluviales) y la mega-siembra de árboles, siguiendo el esquema de Gaviotas, según lo expresa el proyecto.

Carimagua o el abandono de la investigación(23)

Es torpe refundir una sólida inversión nacional para crear un tanque de pensamiento "Think Tank" y sustituir biodiversidad con monocultivos forestales. Y es nefasto replicar con desplazados o con reinsertados el fracaso de Marandúa. La exégesis al modelo de plantación atenta con los equilibrios ecosistémicos.

La altillanura durante el terciario -mioceno- fue laguna por su enorme manto arcilloso. Su elevación por efectos tectónicos permitió la vegetación arbustiva que luego se muta en herbácea, excepto en las matas de monte. La escorrentía de la llanura anegada, una va al Meta y otra, se deposita en subsuelo de altillanura. Eso se explica desde la geología, al analizar el porqué agoniza el río Meta en Puerto López y resucita en Puerto Gaitán.

El geógrafo Agustín Codazzi hacia 1912 estudia los Llanos altos, al que denomina La Mesa y confirma el carácter arcilloso del subsuelo, donde se forman enormes reservorios de agua dulce, lo cual explica el porqué los ríos no nacen solo en la cordillera. Ésta riqueza natural detectada por satélites crea demanda de las tierras del Vichada, previendo la escasez mundial de agua, su jugoso negocio y las guerras que por ella se avecinan.

Expertos de Unillanos afirman que Vichada es una esponja que nutre durante cada año a esteros, morichales, madreviejas, lagunas como la de Carimagua, bosques de galería y los ríos Meta, Tuparro, Tomo, Terecay, Vita, Vichada. Si esos suelos se usan para enormes plantaciones como es la intención del Gobierno, esos reservorios serán absorbidos y alteran el ecosistema de la cuenca.

El Plan Regional DNP-CORPES 1991 en Arauca, impulsó con ganaderos araucanos, la compra de ganado sanmartinero (El autor como Rector de Unillanos En 1987 en compañía de Hernando Durán Dussán, sopesó la importancia de ese germoplasma. En 1998 había más de 800 ejemplares (24).

El tema de los pastos criollos debe abordarse sin ligereza, recomienda Castro Chaquea (25), so pena de romper equilibrios. La asociación -gramíneas con leguminosas (Brachiaria y Kudzu) - dio datos erráticos sobre el verdadero rango de cobertura en la altillanura, aspecto que develó la investigación de CEGA en 1989 (26) y que causó la suspensión del proyecto ICA-CIAT, en el componente de pasturas altillanura.

Si se decide reforestar, primaría el interés general con especies nativas -de las que hubo y hay allí- en vez de forestarlas con monocultivos -de los que nunca hubo ni hay allí- guiados por el interés particular.

El sistema agro-silvo-pastoril evita excluir a los habitantes ancestrales de esas tierras y a cambio los incluyen. Nunca cortan el puente.Tal propuesta se hizo en 2003 con ayuda de CONIF y la Fundación AVE, para el criollo pueblo de Cravo Norte. Son enfoques antagónicos: Uno que privilegia al paquete de plantación y, el que se propone desde la Universidad que se basa en equilibrios ecológicos y socioeconómicos, con la guía sinérgica y colaborativa entre investigación científica y saber empírico.

Desviación de fuentes hídricas

El desequilibrio entre las regiones tiene una demostración palpable en la represa de Chingaza que surte de agua a Bogotá. Ella desvió de la cuenca del Orinoco a la cuenca del Magdalena, 8 quebradas y 2 ríos grandes, violando convenciones sobre aguas sucesivas y el código internacional de aguas y exterminando el 70 % del caudal del río Guatiquía. Chingaza II tiene un propósito similar

En igual sentido se actúa con el Páramo de Sumapaz y las represas proyectadas en Santander, sobre los ríos Sogamoso y Chicamocha, que afectarán el ecosistema de la Sierra Nevada de Chita y la cuenca.

El frágil emporio económico de los biocombustibles

Los biocombustibles comandan una avanzada sobre la altillanura y son las nuevas fuerzas motrices en marcha, las cuales se agencian como panacea para los inversionistas. Acá, como en el caso de Marandúa, la mentada perspectiva interior está ausente, además que esos negocios se forjan en 2006 sobre la base de unos precios del barril de petróleo por encima de US$150. Si el precio se mantiene abajo, como parece derivarse de las políticas mundiales para conjurar la crisis existente en 2009 (En mayo de 2009 el precio era de 62 US con tendencia a subir a finales del año, esos productos no son competitivos).

En la altillanura, la vegetación arbórea no es posible, dada la dinámica de los vientos que solo permite vegetación herbácea. No obstante, a base de ingentes dosis de nutrientes, que incrementan los costos de producción, se puede sostener una agricultura que a todas luces carece de competitividad y de rentabilidad, con aquella producida en otras zonas de la región y del país.

Concluimos que no son las fuerzas inerciales en marcha para que el macroproyecto "Alta Orinoquia" resulte factible.

La integración regional

La Nación se conforma de regiones que en el ordenamiento legal tienen tropiezos, no así en sus vínculos y dinámicas naturales que la tecnocracia pretende fracturar. El desarrollo de ellas es inequitativo, con privilegio del "Centro" y de aquellas zonas de mayor población, las cuales tienen representación política nutrida, que impulsa a que el gobierno atienda con prioridad las urgencias de esas regiones.

El error continuado y extendido en el que se incurre por parte de las políticas nacionales sobre el territorio, es dejar al garete las regiones periféricas, o intervenir en ellas, sin que la perspectiva interior, se observe con juicio.

En concepto de país y de gobierno que se posee a nivel político, prevalece sobre el de Nación, el cual se esgrime solamente para efectos del protocolo sobre fronteras y para menciones culturales superficiales.

Integración orgánica

Existen vínculos orgánicos que devienen de la identidad de factores históricos diversos y múltiples que se comparten desde la memoria ancestral y en su marginalidad frente al Estado Central. Son identidades de sangres, pertenencias que derivan en orgullos colectivos. Ellos conducen a la integración orgánica de las regiones, como ocurre en Amazorinoquia.

Integración funcional

El vínculo de vecindad establece relaciones para complementar, para intercambiar, para trabajar en armonía, pero no son relaciones de familia, de la heredad. De ahí que sean relaciones funcionales, como la que ocurre con Bogotá, solo que ésta sirve para profundizar relaciones de dependencia y se amplíe el circuito funcional de la megalópolis.

Epílogo

En el país hay eco-regiones estratégicas que se hallan en el camino de precisar sus definiciones íntimas, para bien de la Nación y de la humanidad. Una de ellas es la Amazorinoquia, cuyos perfiles están claros, no así las propuestas que siguen siendo interrumpidas por miradas exógenas como lo son, la que elabora el IICA en 2007 (27) y la de la doble calzada a Villavicencio, lo cual es el favorecimiento a la concesión multimillonaria, dada uno de los negocios de Sarmiento Angulo, para disfrazar la realización de los trabajos que debe hacer, con los ingentes recursos que capta por concepto del recaudo de los peajes más caros del país.

La región en Colombia -escribe Clara Inés García en el Espectador XII 1992- "está construida sobre un mundo de paradojas, que es su savia". Es zona de colonización y de migraciones históricas y es ahora zona de neo-colonización paisa. El hacha la cual fue emblema de estirpes avezadas, tiene la misma función destructiva de la motosierra.

El profesor Bernardo García, en su trabajo "Las fincas solamazónicas" (Nombre sugerido en referencia del municipio de Solano Caquetá), Revista No. 23 de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, de septiembre de 1994, elabora un interesante paralelo (28).

"La región amazónica tiene un enorme parecido con la ciudad de Bogotá. Son dos realidades con los estudios más exhaustivos y costosos que tenga el país… En contravía, en el Distrito Capital y en la Amazonia colonizada se desarrollan las políticas económicas y sociales más absurdas… En la una campea en caos en la urbanización y el transporte. En la otra, avanza incontenible el arrasamiento y quema de la biodiversidad del bosque…Ambos tienen una descomunal fuerza represiva, que por clamor tendrá que duplicarse. En la ciudad domina el hampa y en la colonia gerencia la guerrilla. En la ciudad capital gobiernan las élites más inteligentes de América Latina (consenso universal de prensa), en nuestra colonia amazónica imparten directrices los científicos más profundos…del mundo…"

"Ambas -la ciudad capital y la colonia floreciente- tienen las cifras más altas de asesinatos y ejecuciones sumarias, consumidas en el olvido de la morgue y en el silencio de la selva…Las dos sociedades soportan una inmigración dinámica de colonizadores que se disparan desde todos los ángulos del país, sin excepción, dejando a los nativos en absoluta minoría. En la ciudad se desintegra su organización primigenia y en la selva sobreviven erráticas las etnias indígenas…

La sustitución del modelo

Así como el sikuani durante centurias frota su piel con onoto y saliva para librarse de las plagas, lanza el dardo untado de curare para envenenar al inquisidor, el Nukak-Makú se liga debajo de la rodilla para conjurar mordedura del crótalo y el llanero masca chimó para mermar hambre y sed mientras divisa los escollos de las fronteras, así mismo nuestro pensamiento económico regional, se perfila en una prospectiva que señale el equilibrio entre regiones y la equidad de los habitantes. Para que ello sea posible se precisa sustituir el modelo de crecimiento sin desarrollo, por el modelo de desarrollo hacia adentro, el cual respeta y aprende de la cosmovisión endógena del indio.

Tal es el mensaje cifrado del manguaré, voz de la selva, a la Marandúa, eco del llano. Comparto la pregunta de Bernardo García… "¿Harán falta acaso unas estadísticas servidas en ecuaciones tautológicas para demostrar que no se trata de una metáfora literaria, ni de una moderna teoría del caos?"

Dedicatoria: Al profesor Antonio García

REFERENCIAS

Ospina RA, Academia Colombiana de Ciencias Económicas, Bogotá, Colombia.

Protocolo de asociación suscrito por los Gobernadores. La Constitución Nacional lo permite.

Llinás RR. El cerebro y el mito del yo", Editorial Norma, 2003. Bogotá 260 p.

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