ARTÍCULO ORIGINAL/ORIGINAL  ARTICLE

Experiencia de los cuidadores informales en el manejo de la diabetes mellitus tipo II

Caregivers’ experience on dealing with diabetes mellitus type II

Experiência na gestão dos cuidadores informais da diabetes  mellitus tipo II

María L. Pinzón-Rocha1*, Luz H. Aponte-Garzón2*, Ruth F. Hernández-Páez3*

1   Enfermeras, MSc.

2,3   Enfermeras, MSc.

*  Grupo de Cuidado,  Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad  de los Llanos. Email: [email protected]

Recibido: Noviembre 9 de 2012          Aceptado: Junio 7 de 2013

Resumen

Las personas con diabetes representan una carga significativa tanto para los servicios de salud,  como  para las personas  que ofrecen cuidado informal en los domicilios. En la actualidad se reconoce el cuidado de los cuidadores informales como un elemento importante para la obtención y mantenimiento del control metabólico de las personas con diabetes. El propósito de este estudio fue explorar la experiencia vivida por cuidadores informales en el manejo de la Diabetes Mellitus tipo 2. Ello permitió conocer realidades de convivencia con la enfermedad, descubrir significados y perspectivas de los cuidadores en el desempeño de su rol, para mantener en las mejores condiciones de salud a las personas que padecen esta enfermedad. El estudio fue fenomenológico, con entrevistas a profundidad para establecer narraciones del fenómeno de interés e identificar elementos significativos de la perspectiva personal del cuidado cotidiano por parte del cuidador informal. La muestra fue obtenida por conveniencia y estuvo conformada por 15 cuidadores informales  residentes  en el municipio de Villavicencio Meta. La información  se analizó siguiendo la metodología de Colaizzi para la determinación de categorías de análisis relacionadas con la comprensión de la enfermedad, prácticas  de cuidado cotidiano, percepción de la enfermedad y necesidades de apoyo familiar y social. Cada una de estas categorías son representativas de la experiencia cotidiana de cuidar a personas  con esta  patología.   Los resultados  señalan  que convivir y manejar la situación de Diabetes es una realidad compleja para la mayoría de los cuidadores estudiados, debido a la falta de comprensión sobre el desarrollo de la enfermedad, al cuidado cotidiano mediado por prácticas del saber científico y popular, a sentimientos de angustia e incertidumbre por la variabilidad y difícil manejo de la enfermedad, y por la falta de apoyo familiar y social para adoptar  y mantener cambios  en el estilo de vida.

Palabras claves: Cuidadores, Diabetes Mellitus, Educación en salud.

Abstract

People with diabetes represent a significant burden to health systems as well as to the informal caregivers at the domiciliary evel. At the present time care offered by informal caregivers is recognized as an important element for obtaining and maintaining metabolic control in diabetic patients. The purpose of this study was toxplore the experience lived by informal caretakers in dealing with Type 2 Diabetes, which allowed knowing realities of coexistence with the illness, to discover meanings  and caregivers’ perspectives in their role in order to maintain  the best possible health conditions of people  with this disease. The study was phenomenological, with in depth interviews to establish expressions  of the phenomenon of interest  and to identify significant elements  of their perspectives about everyday care. A convenience sample was used (n=15) conformed by informal caregivers residents in Villavicencio, Meta. Information was analyzed according to Colaizzi method, and analysis categories were  determined related  to understanding of the illness, practical  of daily care, perception of the illness and necessities  of family and social support.  Each one of these categories represents the daily experience of caring for people with type 2 diabetes.  Results showed cohabiting and managing the diabetes situation is a complex reality in most of the studied caregivers due to the lack of understanding of the disease, to the care guided by scientific and popular  knowledge, feelings of anguish  and uncertainty due to disease variability and difficulty in its management, and lack of family and social support to adopt  and maintain lifestyle changes.

Key words: Caregivers, Diabetes mellitus, Health education.

Resumo

As pessoas com diabetes representam um ônus significativo para ambos os serviços de saúde para as pessoas que prestam cuidados informais nas casas. Atualmente se reconhece a função dos cuidadores informais como um  elemento importante para  obtenção e manutenção do controle metabólico de pessoas com  diabetes. O objetivo  deste estudo  oi explorar a experiência vivida pelos  cuidadores informais na gestão do diabetes mellitus tipo 2, o que permitiu conhecer a realidade de viver com a doença, descobrir  significados e perspectivas dos profissionais  de saúde  na realização de seu papel,  para  manter  em melhores  condições de saúde as pessoas  com  esta doença. O desenho do estudo  foi fenomenologico, com  entrevistas em profundidade para estabelecer narrativas  do fenômeno de interesse  e identificar  elementos significativos do ponto de vista pessoal de cuidados diários pelo cuidador informal. A amostra foi obtida por conveniência e consistiu em 15 cuidadores informais que vivem na cidade de Villavicencio,  Meta. Os dados foram analisados seguindo  a metodologia do Colaizzi para determinar categorias de análise  relacionadas com a compreensão da doença, as práticas  de cuidado diário, a percepção da doença e as necessidades de apoio  familiar e social, cada  um deles representante da experiência diária para cuidar de pessoas com essa situação  de doença. Os resultados para viver e lidar com a Diabetes  situação  é uma realidade complexa, na maioria dos cuidadores estudados, devido  à falta de entendimento sobre o desenvolvimento da doença, as práticas  de cuidado diário mediadas pelo  saber  científico  e popular,  para  os sentimentos ansiedade e incerteza e a variabilidade difícil manejo da doença e da falta de apoio  familiar e social para adotar  e manter  mudanças no estilo de vida de suporte.

Palavras-chave: Cuidadores, Diabetes  Mellitus, Educação  em saúde.

Introducción

Una  de las enfermedades que  ha contribuido de manera significativa a la presencia creciente de enfermedades crónicas  y el deterioro  progresivo de la salud de la población en los diferentes contextos  internacional, nacional y regional,  es la Diabetes  Mellitus tipo 2 (DM2). Se caracteriza por una elevada  concentración plasmática  de glucosa  que  genera  alteración en el metabolismo de  proteínas,  grasa  y carbohidratos. Se trata de un síndrome  complejo con repercusiones agudas  y crónicas principalmente a nivel vascular, que ocasiona complicaciones irreversibles  y muerte  de las personas que la padecen a mediano y largo plazo.  Actualmente la DM 2 es considerada un problema de salud pública con enormes  repercusiones sociales,  generadora de alta morbilidad y mortalidad, particularmente en las  sociedades desarrolladas o  en  vías  de  desarrollo (Sociedad  Andaluza  de  medicina familiar  y comunitaria,  2008).  Organismos  internacionales predicen un aumento sostenido  de casos.  Para el año  2030  habrá cerca de 339 millones de personas con diabetes. En principio, los factores asociados a este incremento son la obesidad, el sedentarismo, la urbanización de la población  y la transición  demográfica  (Federación  Internacional de Diabetes,  2012).

Se reconoce que la DM 2 es una de las causantes principales de invalidez y de pérdida de años  de vida saludable a causa de las complicaciones sistémicas que genera. El coma hiperosmolar, la cetoacidosis diabética, ceguera, enfermedad renal,  ataques cardiacos y amputaciones, entre  otras.  La vivencia  de  esta  situación  durante  un periodo  largo de vida tiene un gran impacto  a nivel personal, familiar e institucional  debido a los cambios  en el estilo de vida que se hacen  más difíciles en la edad  adulta y al alto costo  económico para el control  y prevención de las posibles complicaciones (Federación  Internacional de Diabetes,  2012).

El manejo  de esta situación  patológica es más de cuidado  preventivo  que  curativo. La responsabilidad del cuidado recae principalmente en la persona  que la padece  y en los miembros  de la familia.  Por lo general la labor  de cuidar se le delega a una  persona  que  se compromete a realizar las acciones del caso, deforma permanente y durante  un  tiempo  prolongado. Se les llama cuidadores principales o informales.  Ellos constituyen la principal  forma de brindar cuidado informal y domiciliario a nivel mundial  (Carretero, et al., 2006).

Los cuidadores informales son un componente esencial del cuidado crónico, debido a que tienen una gran responsabilidad en la satisfacción de necesidades de cuidado, procesos adaptativos frente a la enfermedad y respuestas positivas en adherencia a tratamientos. Indagar por  la experiencia, sentimientos y significados que tienen  los cuidadores acerca  de esta situación  de salud,  permite  analizar e interpretar  el desempeño de su rol, así mismo  establecer mecanismos que  permitan mejorar su habilidad de cuidado (Astudillo et al., 2008).

En este sentido, el grupo  investigador se propuso conocer la experiencia del cuidado vivida por los cuidadores informales de la región en el manejo  de la DM2, teniendo en cuenta que el éxito de manejar  adecuadamente la situación de salud, parte del conocimiento, la comprensión y el cuidado diario que se brinde a la persona  que padece la enfermedad. Aprender a convivir y manejar  ésta situación  crónica,  es una herramienta fundamental para mantener el control metabólico y evitar la aparición de complicaciones, contribuyendo así a fortalecer el autocuidado, el bienestar y la calidad de vida de las personas  y familias en general (Bustos et al., 2007).

Materiales y métodos

Estudio descriptivo de abordaje fenomenológico en el marco  de la investigación cualitativa, que  permitió indagar  y describir la experiencia humana de los cuidadores informales con  respecto al manejo cotidiano de la DM 2. La descripción de la experiencia se realizó con 15 cuidadores informales seleccionados por conveniencia, que cumplieron con los criterios de participación establecidos en el estudio: ser cuidador mayor de 18 años, haber cuidado a una persona con diagnóstico de DM 2 por lo menos durante un año, ser residente de la ciudad de Villavicencio y aceptar voluntariamente la participación en el estudio.

La recolección de la información se hizo a través de entrevista a profundidad, en el domicilio de los cuidadores,  previo consentimiento informado. La duración aproximada de la entrevista fue entre una a dos horas, utilizando una a dos sesiones.  La indagación se inició preguntando sobre el tiempo que lleva como cuidador de una persona  con DM 2, qué conoce sobre la enfermedad y cómo ha sido la experiencia de cuidado. Las entrevistas  fueron grabadas y transcritas literalmente para su correspondiente análisis.

La información se analizó siguiendo la metodología propuesta por Colaizzi 1978 (Shosha, 2012), la cual establece los siguientes pasos: 1) Recolección de la información de los participantes sobre el fenómeno previamente definido. 2) Lectura de todas las transcripciones de las entrevistas. 3) Determinación de enunciados significativos. 4) Definición  de categorías de análisis a partir de los enunciados significativos. 5) Descripción teórica de las categorías de  análisis 6) Descripción del fenómeno a la luz de las categorías de análisis 7) Triangulación de datos para la validación de la descripción. 8) Incorporación de nuevos datos a la descripción del fenómeno si fuese necesario, con el fin de enriquecer la construcción de significados y resultados de la investigación (Sánchez,  2000).

Teniendo en cuenta los criterios establecidos en el Artículo 6 de la Resolución 08430  de 1993 del Ministerio de Salud, el trabajo no presentó riesgos para las personas ni para el ambiente. Se mantuvo el rigor ético frente a la seguridad e integridad de los participantes, consentimiento informado, recursos  materiales necesarios y participación de personal  de enfermería idóneo, con el fin de garantizar el bienestar de los participantes en la investigación. Con el propósito de mantener la confidencialidad de la identidad de los participantes, a cada uno de ellos se le asignó un código que fue usado en las transcripciones y en la selección de enunciados significativos correspondientes.

Resultados y discusión

Los cuidadores se caracterizaron por ser, en su mayoría, mujeres  pertenecientes a los estratos  socioeconómicos 1, 2 y 3, que asistían a los servicios de crónicos de la Empresa Social del Estado (ESE), con niveles educativos de primaria y secundaria  incompleta. Todos tenían relación familiar principalmente en el cuidado de padres y esposos, con un tiempo promedio de 12 años de enfermedad con presencia de algún grado de complicación como Insuficiencia Renal, coma diabético, pie diabético y secuelas de ACV. Los cuidadores convivían en el mismo  domicilio con  os sujetos de cuidado.

El análisis de la experiencia de los cuidadores informales en el manejo de la DM 2 permitió establecer cuatro categorías de análisis relacionadas con la comprensión de la enfermedad: prácticas de cuidado cotidiano, percepción de la enfermedad y necesidades de apoyo familiar y social. Cada una de ellas son representativas de la experiencia cotidiana de cuidar a personas con esta patología.  A continuación se presenta la descripción y análisis de cada  una de las categorías establecidas.

Comprensión de la Enfermedad por parte del cuidador informal

Teniendo en cuenta la complejidad metabólica de la DM 2 y su incidencia en la calidad  de vida de las comunidades a nivel mundial,  el conocimiento y comprensión  que tienen las personas  que la padecen y cuidan  de ella, cobra  fundamental importancia frente al logro del bienestar  y la calidad  de vida de individuos y familias. Algunos estudios  (Noda, 2008; Rodríguez et al., 2009) señalan  que hay una clara relación entre los conocimientos insuficientes  para  el manejo  de la enfermedad y la aparición de complicaciones. Así mismo, reportan que los pacientes y cuidadores pueden conocer el nombre de la enfermedad pero no  saben en qué consiste, ni los factores de riesgo que  pueden contribuir a descompensarla.

A continuación se resaltan algunos testimonios que muestran la comprensión que tienen los cuidadores informales sobre la enfermedad que manejan:

Las expresiones de los cuidadores informales destacan una comprensión relativamente escasa de la enfermedad. Sin embargo consideran que  su manejo es importante  para que no se presenten complicaciones que pueden ir desde  un grado menor hasta  otro de gravedad considerable. El conocimiento insuficiente de la enfermedad y de sus formas  de manejo por  parte de los cuidadores informales,  se traduce,  por un lado, en alto riesgo de deterioro  y de complicación para quien la padece. De otro lado, en una  oportunidad para  el apoyo educativo por parte  de los profesionales de la salud. Los de Enfermería en particular, quienes deben cumplir un rol protagónico en el acompañamiento de la persona  con DM 2 y su familia para el control de la enfermedad y la prevención de complicaciones (Rodríguez et al., 2009).

Expresiones como “no sé nada”, “No sé porque le dio”, “solo sé que es una enfermedad de cuidar”, “Sé que es como  un cáncer que destruye órganos” y “solo sé que hace daño en varias partes del cuerpo”, determinan el escaso conocimiento de la etiología del padecimiento, lo cual aumenta  la probabilidad de un manejo inadecuado  por parte  del cuidador por desconocimiento y falta de comprensión de la enfermedad.  Estudios adicionales  (Venegas, 2006; Vega et al., 2009) han referido que la habilidad del cuidador y la funcionalidad de la persona  cuidada, depende en gran medida del grado de conocimiento que se tenga de la enfermedad, el acompañamiento y el apoyo cognitivo que se le pueda brindar al cuidador. Así mismo (Millar, 2008)  reporta que el nivel de conocimiento sobre diabetes entre pacientes y cuidadores, generalmente es insuficiente. Lo anterior  sugiere una educación y acompañamiento deficiente por parte del equipo se salud hacia las personas involucradas en el cuidado de esta enfermedad. La orientación y apoyo familiar son fundamentales para el logro de las metas que tienen que ver con el control metabólico prevención de complicaciones.

La literatura establece que la familia es, en primera instancia, la responsable de brindar cuidados y atender las necesidades que desencadena el curso de la enfermedad crónica. Enfrentar esta situación requiere de acompañamiento, formación y supervisión, con el fin de fortalecer el conocimiento y el desarrollo  de habilidades para apoyar el manejo adecuado de la enfermedad, favorecer la adaptación y la funcionalidad de familias y cuidadores informales ante los requerimientos de la DM 2 (Sánchez et al, 2008; Grau et al., 2010). Otros estudios plantean que fortalecer el conocimiento sobre el cuidado en situaciones crónicas,  además de garantizar  un manejo adecuado de la enfermedad, disminuye los altos costos de la estancia hospitalaria de los pacientes y el estrés de todos los involucrados, generado por la incapacidad de afrontar situaciones desconocidas a causa de la enfermedad. (Martínez  et al., 2006; Zavala et al., 2009).

Particularmente esta patología, asociada a estilos de vida poco saludables, obesidad y sedentarismo, requiere de adecuada orientación, comprensión de  la situación, habilidades en los cuidados y motivación para asumir la responsabilidad del cuidado y responder de manera efectiva y eficaz a los retos que impone cada día la enfermedad (Pérez  et al., 2009).  Responder  a esta problemática es responsabilidad de los profesionales de enfermería, quienes deben  fortalecer la educación en salud  a enfermos  y cuidadores sobre lo cuidados y los recursos personales para el empoderamiento en el manejo de las circunstancias difíciles que podrían enfrentar en el curso de la enfermedad. De igual forma, la literatura  plantea que existen otros factores asociados como las actitudes positivas, el valor, la paciencia, la confianza y la motivación por el aprendizaje, los cuales reducen el estrés asociado a la enfermedad, aumentan la disposición para asumir el cuidado y mejoran la eficacia de los mismos (Ortiz,  2011). Tanto el  conocimiento de la enfermedad crónica,  como el conocimiento de ser cuidador, se constituyen en herramienta indispensable para brindar un mejor cuidado. Cuando no se cuenta con estos elementos, la habilidad del cuidado puede  estar deficientemente calificada y disminuye la probabilidad de tomar decisiones  asertivas (González, 2006).

Como toda enfermedad crónica, esta situación requiere de un mayor cuidado, de tal forma que el componente de apoyo educativo, como lo plantea Orem (Raile, 2011), es una responsabilidad que debe asumir el equipo de salud. El propósito de lo anterior es garantizar que pacientes y familias comprendan la magnitud del trastorno metabólico y las posibles complicaciones de la DM 2. De la misma  forma asuman  el compromiso de realizar intervenciones de autocuidado que faciliten un óptimo control y manejo adecuado de la enfermedad.

Prácticas de cuidado cotidiano de los cuidadores informales

Es evidente que las prácticas de cuidado forman  parte de la cotidianidad de las personas para proteger y preservar la vida. Así mismo se constituyen en expresiones del acervo cultural que caracteriza la forma de pensar y de actuar con respecto a la salud y su cuidado (Morrison, 2007). Las guías de atención de la DM 2, nacionales e internacionales, establecen que el cuidado de esta enfermedad debe estar orientado a un manejo que integre varios aspectos como: el control de glicemia y presión arterial, ingesta de una alimentación saludable, control del peso corporal, incremento de la actividad  física, toma de medicamentos, suspensión del hábito  de fumar, cuidado de los pies, control emocional y un óptimo  nivel educativo sobre la naturaleza y desarrollo  de la enfermedad. Adicionalmente, recomiendan que  las  intervenciones sean  acordadas entre  paciente, familia  y equipo  de salud, evaluando parámetros culturales para ofrecer la mejor calidad de vida posible (UDA, Guía 17 de atención a la Diabetes; Asociación  Latinoamericana de Diabetes,  2006).

El análisis de las prácticas  de cuidado hechas por los cuidadores, permitió observar la disposición e interés por el cuidado y manejo de la enfermedad, todos orientados  principalmente en el manejo de la alimentación con restricción  de azucares y harinas. Sin embargo,  en la práctica, esta intención puede verse interferida cuando  no  existe  una  clara  comprensión de los alimentos que las contienen. La experiencia de los cuidadores evidencia  que no cuentan con el conocimiento, ni con los recursos suficientes para lograr el alcance del nivel óptimo de glicemia. Otros cuidados como  la realización de ejercicio,  el control de la glicemia, el cuidado de los pies y el control  emocional entre otros, no fueron mencionados por lo cuidadores. Los siguientes  enunciados muestran  la cotidianidad de las prácticas  de cuidado.

Estas prácticas cotidianas de cuidado, se enmarcan en lo planteado por otros estudios (Luengo et al., 2010; Sapag et al., 2010; Vaquiro et al., 2010), que muestran cómo esta situación crónica tan compleja, es asumida por cuidadores informales con mínima información para tomar decisiones, evaluar  la situación de salud y mantener el control  metabólico de la enfermedad. Éste es complejo y está condicionado por factores  socioculturales, psicológicos y educacionales que requieren de apoyo individual y familiar para mejorar la eficacia de los cuidados y lograr una  mejor  adaptación a los cambios que requiere la enfermedad (Universidad  de Azuay, 2009).

Las actuaciones de los cuidadores dejan ver el desarrollo de prácticas  relacionadas con el saber  popular  enmarcadas dentro del ámbito de la medicina alternativa. Este aspecto  está estrechamente ligado  con  el contexto  sociocultural de los cuidadores informales pertenecientes al municipio de Villavicencio, región que hace parte de la Orinoquia Colombiana. Ella está conformada socialmente por indígenas y colonos con problemas sociales similares a otras regiones  del territorio nacional, como el conflicto armado, procesos migratorios forzados,  pobreza  e inequidad, necesidades básicas  no satisfechas, violencia y baja cobertura de los servicios de salud entre otras condiciones, que crean alta vulnerabilidad e incertidumbre para la supervivencia y desarrollo (Sarmiento et al., 2010; Torres et al., 2009).

Estudios sobre la cultura de los cuidados establece que las situaciones del contexto que conllevan a las personas a vivir realidades de pobreza, marginación, exclusión y falta de apoyo social entre otras, permiten visibilizar con mayor frecuencia prácticas  de cuidados relacionadas con sus creencias y costumbres trasmitidas a través de generaciones, con el propósito  de satisfacer necesidades y mejorar sus condiciones de vida (Romero, 2009).  En este marco, el reconocimiento de experiencias de cuidado alternas a la medicina convencional, no pueden ser ajenas al profesional  de enfermería, su valoración y validación permitirán determinar el aporte al cuidado de la salud y la posibilidad de ser involucrado en la práctica profesional (Castillo, 2008).  Explorar los aspectos cualitativos del cuidado permite  la valoración de los patrones  culturales específicos que, una vez reconocidos, podrán ser utilizados en beneficio de las comunidades. Así mismo, se ha establecido que  tanto  los saberes  populares como  los científicos tienen un contexto histórico y dialéctico, que incide de manera directa en el cuidado de la salud. Por lo mismo, ameritan  su articulación a través de métodos hermenéuticos que  faciliten el análisis y las interpretaciones de las diferentes  acciones humanas con respecto  al cuidado de la salud (Siles, 2010).

Percepción de la Enfermedad por parte del cuidador informal

La enfermedad vista como  un estado de alteración de la  salud es un predictor significativo de la  actitud y conductas hacia el cuidado en reacción a los síntomas, evolución y expectativas de la enfermedad (Medina et al, 2009).  Las creencias, percepciones y actuaciones en el cuidado de la salud,  están determinadas por patrones socioculturales,  motivación o interés por la salud y por el momento histórico  en el que  se presenta una determinada situación (Quiceno et al., 2010).

En este caso la DM 2 es percibida por los cuidadores con incertidumbre, preocupación e incapacidad  por el comportamiento variable  que ella encierra  con la presencia ocasional de etapas  críticas.  Así, la enfermedad  es percibida de difícil manejo,  debido  a que se deben  atender  diversos aspectos  de la persona  enferma, tanto en su condición física como emocional. Para la mayoría de cuidadores, el diagnóstico de la enfermedad y el desempeño del rol fueron inesperados, situación que afectó de manera  significativa a la persona  enferma  y su familia. Consideran que el deterioro progresivo  del sujeto de cuidado les produce tristeza y desesperanza, aceptan su rol pacientemente y su fortaleza  se la atribuyen  al acompañamiento de Dios, ser supremo.

La percepción de  la enfermedad como  condición que puede  generar  estados  graves de la condición de salud, hace  que  los cuidadores se interroguen frecuentemente sobre qué van a hacer.  Sienten que desconocen mucho sobre el cuidado que deben aportar al familiar y se sienten inseguros frente al desempeño de su rol. Algunas expresiones sobre esta categoría se presentan a continuación:

Los cuidadores del estudio perciben la enfermedad con grados variables de gravedad. Se ha reportado la percepción de la enfermedad como catalizadora del afrontamiento, si esta se percibe grave, puede motivar una respuesta de estrés positiva o negativa hacia la enfermedad (Lazcano et al., 2008). La percepción de gravedad de la enfermedad suele motivar la búsqueda de aprendizaje por los cuidadores para mejorar el control de la misma. En este sentido, es evidente que los cuidadores asumen  con compromiso el desempeño de su rol.

Algunos estudios reportan que la percepción de la enfermedad por la persona afectada genera estrés que puede ser afrontado  positivamente con apoyo social familiar. Esto explica la importancia de los procesos de adaptación a la enfermedad, tanto en pacientes como en cuidadores informales  para lograr un mejor control metabólico de la enfermedad. En consecuencia, lograr reducción de los episodios de estrés y factores de riesgo en el cuidado de los pacientes crónicos (Vega et al., 2009).

Por otra parte, se ha documentado (Pinto, 2005; Alpuche et al., 2008) los difíciles momentos que deben vivir los cuidadores informales cuando el estrés y el agotamiento los embargan, principalmente en estados críticos de la enfermedad. No encuentran mayor apoyo familiar y deben responder a otros por su comportamiento en el cuidado del familiar. Adicionalmente, los cambios emocionales en las personas con DM 2 están bien fundamentados por la literatura científica (Agudelo, 2007). Su condición implica grandes esfuerzos emocionales y físicos, alteración de sentimientos y poca aceptación de su autoimagen, aspectos  que inciden en la relación de cuidado entre el paciente y cuidador, si no hay comprensión y manejo adecuado de la situación. Adicionalmente la presencia de un enfermo crónico en la familia suele generar tensiones, cambios en la dinámica familiar y problemas previos pueden hacerse aún más evidentes.

Necesidades de apoyo familiar y social del cuidador para el cuidado de la enfermedad

El contexto familiar y social en el que vive la persona con diabetes y su cuidador pueden ser obstáculos o dinamizadores en la realización de esfuerzos para el control de la diabetes. De hecho, el apoyo social aportado por la familia, los amigos, los compañeros de trabajo y los profesionales de la salud juega un rol crucial en la capacidad de las personas con diabetes en adoptar y mantener cambios en estilos de vida que les permita controlar la enfermedad (McCloskey et al., 2010).  Los cuidadores son quienes perciben el apoyo social disponible como un elemento importante para enfrenar situaciones estresantes relacionadas con la enfermedad (Vega, 2011).

Recientemente, un estudio (Beverly, 2008) examinó las necesidades de cuidado de los pacientes y sus parejas para mejorar el manejo de la diabetes. Los resultados muestran que las parejas tienen la necesidad de información continua, la necesidad de contar con un grupo para compartir esa información, la necesidad de trabajo en equipo dentro de la pareja y de que la pareja se constituya en su propio defensor frente a la diabetes. Esa es la forma de prepararse para retomar el control de sus vidas. De esta manera, tanto el paciente como el cuidador informal requieren de un entorno social enriquecido con diversas experiencias de aprendizaje en donde la acción de equipo  juega un rol fundamental.

La categoría de apoyo familiar y social fue reconocida como significativa en la experiencia de cuidado de los cuidadores, debido a que  la mayoría expresaron sentimientos de soledad y falta de apoyo, tanto por parte de la familia como del equipo de salud que les proporciona  la asistencia.  Entre los enunciados significativos relacionados se presentan los siguientes:

En relación al apoyo social por parte de los profesionales de la salud, un estudio realizado en el Reino Unido (Booth, 2008) muestra que dentro de las barreras más significativas para el logro del autocontrol está la necesidad de realizar muchos cambios en muy corto tiempo. Por ejemplo, cocinar y hacer las compras para cumplir con la  dieta del enfermo, satisfacer además los gustos del resto de la familia y batallar con la percepción de que las restricciones en la dieta hacen  que la alimentación sea una experiencia desagradable. Lo anterior señala la necesidad de que los servicios de salud programen y desarrollen sesiones individualizadas de educación y vinculen  al enfermo y al cuidador en grupos  de apoyo que los acompañen, y refuercen su habilidad de cuidado. En nuestro medio, el sistema de salud no responde de manera adecuada a las necesidades de conocimientos de los pacientes ni de los cuidadores de las personas con diabetes, con frecuencia. La siguiente expresión  de una cuidadora muestra la situación vivida como resultado de la falta de participación de los profesionales de la salud en el diagnóstico y control  de la DM 2:

Una intervención de gran relevancia para obtener control metabólico y que  frecuentemente requiere de grupos de apoyo es la actividad  física realizada junto a amigos, cuidadores, y otros enfermos. Un estudio (Hughes  et al, 2007) muestra una experiencia exitosa en la conformación de grupos de apoyo  y de fomento de hábitos saludables. Los miembros  del grupo de apoyo conformado no solo realizan actividad física, sino que también comparten experiencias de cuidado, disminuyen el estrés y fortalecen las redes sociales para combatir el aislamiento y la depresión, una importante comorbilidad de la diabetes que afecta seriamente las habilidades de autocuidado (Ciechanowski, 2011).

De igual manera, estos grupos de apoyo aumentan la confianza en las habilidades individuales para tomar decisiones y desarrollar  experiencias de autodeterminación necesarias en la obtención de conductas de automonitoreo y control de la diabetes  (Hutchinson et al, 2008).  Adicionalmente, según lo reportado por un estudio realizado en Suecia (Hjelm, 2009), el soporte social ofrecido por los profesionales de la salud debe contener el apoyo informativo y emocional necesario en el momento requerido, de manera que los enfermos y cuidadores cuenten con un tutor permanente que oriente alternativas apropiadas para la adaptación a los nuevos estilos de vida en el control de la enfermedad. Estas estrategias y otras similares pueden ser aplicadas en nuestro medio con el objeto de fortalecer el control de la enfermedad y apoyar  al cuidador en su labor de cuidado domiciliario.

Otro  aspecto  relevante  reportado por  los cuidadores fue  la  preocupación por  las  demandas económicas que  la enfermedad impone  sobre  las familias  afectadas.  Algunos cuidadores expresan  lo siguiente:

Las limitaciones económicas reducen las oportunidades de asistir a jornadas de educación, disminuyen las ocasiones de contar con los servicios de especialistas a demanda y generalmente restringe el acceso  a información  de mayor profundidad. Por lo anterior, los conocimientos del cuidador dependen fundamentalmente de la información suministrada al enfermo durante la consulta con el profesional de la salud, siendo el tiempo de consulta excesivamente limitado.

La evidencia señala que las personas con DM 2 que viven en condiciones de pobreza, tienen mayor probabilidad de discapacidad relacionada con  la enfermedad (Schmitz et al, 2009), por lo que se hace necesario individualizar la educación en salud acorde a su nivel educativo, de manera  que realmente obtengan los conocimientos necesarios para  impedir el desarrollo de complicaciones que generen  discapacidad y agudicen el deterioro  de su condición socioeconómica.

Conclusiones

La compresión limitada de la enfermedad y sus formas de manejo  se traducen en alto riesgo de deterioro  temprano y graves complicaciones. Así se muestra la necesidad de acciones educativas específicas que orienten en  forma  interdisciplinaria el debido  cuidado de  las personas  afectadas por la enfermedad y el autocuidado de los cuidadores informales. Percepciones como la  incertidumbre, el  difícil manejo,  la variabilidad de la enfermedad y los cambios del estilo de vida familiar, suelen  ser predictores negativos que generan tensiones, alteraciones afectivas y de interrelación entre los miembros de la familia. Muchas veces esto ocasiona crisis frecuentes, pobre adaptación y afrontamiento, así como  alteración de las relaciones familiares, principalmente paciente- cuidador.

La falta de apoyo familiar, social y del equipo de salud experimentada por los cuidadores frente al manejo de la DM 2, contribuye a desestabilizar las acciones de cuidado y la calidad en la ejecución del rol de cuidador. El acompañamiento familiar y el desarrollo de ajustes de la vida en familia es uno de los principales elementos del control  metabólico exitoso y la obtención de capacidades de autocuidado.

Se requiere empoderar al cuidador informal a través de estrategias que fortalezcan el conocimiento, la comprensión de la enfermedad y el acompañamiento permanente a la persona con DM 2, con el fin de mejorar las prácticas de cuidado y lograr intervenciones integrales para el control metabólico. La educación del cuidador informal debe involucrar el conocimiento de la enfermedad, su manejo interdisciplinario, la correcta utilización del servicio de salud y los sitios de apoyo para consultas y asistencias  disponibles.

Se evidencia la necesidad de investigar  los principios científicos de las prácticas de medicina alternativa, con el fin de validar los cuidados provenientes del saber popular  y precisar los beneficios que tienen para el control  y manejo  de la enfermedad.

Las personas con DM 2 deben conocer sus derechos dentro del sistema de salud y los servicios que les deben ser ofrecidos. Adicionalmente, el ejercicio práctico de los profesionales de enfermería, en sintonía con la protección de derechos de los enfermos, debe orientar a las personas con diabetes y a sus cuidadores informales sobre  los servicios a los que deben tener acceso. Eso incluye que el servicio de información  responda a las características sociales y de doble vía que se puede ofrecer en los grupos de apoyo organizados por el sistema de salud.

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